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El Epistolario

 

Introducción

 

Al hacernos cargo de esta Sección no nos dimos cuenta de sus inmensas posibilidades. Al principio fue una idea ciertamente abierta: a través de las cartas de Nuestros Escritores iríamos ahondando en el Género Epistolar, en sus comienzos, en sus estilos, en su evolución.

Luego pensamos que, en un cruce de cartas entre nosotras dos, Angeles Cantalapiedra y Andrea Zurlo,  ahondaríamos en EL GÉNERO EPISTOLAR con anécdotas, formas y usos sociales de la carta, encriptaciones y medios de comunicación escrita, etc.

            Finalmente comprendimos que el GÉNERO EPISTOLAR era consustancial a la creación literaria. Por ello pensamos que la Sección debía estar abierta a TODAS LAS CARTAS que tengan algo que “decir” en la tarea de escribir. Desde aquí invitamos a todos los Escritores a ensayar su particular carta.

 

GENERALIDADES SOBRE EL GÉNERO EPISTOLAR

El género epistolar permite una gran libertad formal y no existen rigurosos tratados que lo limiten: su carácter de comunicación personal es su mejor rasgo definitorio. Se trata de un género usado profusamente por escritores, que ha aportado grandes y pequeñas joyas literarias, y cuyos orígenes se remontan a la antigüedad. Tanto en prosa como en poética, los romanos produjeron innumerables obras epistolares, y Cicerón,  Séneca y Horacio, entre otros, le dieron un impulso decisivo, plasmando sus inquietudes en epístolas. A lo largo de la historia de la literatura, autores como Petrarca, Becquer, Proust,  Kafka o García Lorca, entre otros muchos,  han expresado sus vivencias, y sus más íntimos pensamientos, a través de cartas.

Rainer Maria Rilke fue uno de los más prolíficos escritores epistolares y una amplia correspondencia forma  parte de su obra. “Cartas a un joven poeta” es una recopilación de las bellísimas misivas  que Rilke dedicó a  Franz Xaver Kappus entre 1903 y 1908. Son cartas que ahondan en reflexiones en las que Rilke transmite a Kappus su particular visión de cuestiones como Dios,  la mujer, la duda o  lo espiritual y lo físico. De particular belleza es la carta que dirige Rilke a Kappus en 1903 en la que, en este fragmento,  le recomienda atenerse a la naturaleza:

 “Aquí, circundado por dilatadas tierras hasta donde llegan los vientos marinos, siento que sobre esos problemas y sentimientos que, en su trasfondo tienen una vida propia, nadie puede contestarle a usted, pues hasta los mejores no aciertan con las palabras, cuando tienen que expresar lo más sutil, lo más indecible. No obstante, creo que sus preguntas no han de quedar sin solución, si se atiene a cosas semejantes a estas en las que ahora recreo mis ojos. Si usted se une a la naturaleza, a lo que hay de simple en ella, a lo pequeño, a aquello que es apenas visible y que, de pronto, puede llegar a ser hasta inconmensurable; si usted siente ese amor por lo insignificante y, con toda llaneza, humildemente, trata de ganar la confianza de aquello que parece pobre: todo entonces le parecerá entonces más fácil, más armonioso y, en cierto modo, más conciliable”.

Amelia acebedo

 Una carta, como veíamos en el Comentario de la lectura, es una mezcla equilibrada de exposición personal y fórmulas. Como todo acto social -y la carta lo es- está sujeto a ciertas reglas. Exponemos, a continuación, algunas.

Ø El sobre debe llevar la dirección claramente escrita, sin ocupar nunca la totalidad del espacio.

Ø Se escribe casi solamente en el cuarto inferior derecho del sobre.

Ø No debe olvidarse el remite.

Ø La presentación de la carta dice mucho de quien la escribe. Se debe dejar espacio por los cuatro costados, más por el superior y el izquierdo. Se debe escribir en papel sin rayar.

Ø No deben olvidarse las partes de una carta: lugar y fecha, destinatario, encabezamiento, contenido y despedida.

Ø El encabezamiento va separado del contenido por dos puntos y en el centro de su línea. Justo después de esos dos puntos, debe escribirse en mayúsculas

 En cuanto a las despedidas frecuentes, las hay de distintos tonos:

Ø Familiares o amistosas:

Muchos besos…

Un abrazo muy fuerte…

Un cariñoso saludo…

Siempre tuyo…

Ø De cortesía:

Queda de usted affmo. (afectísimo)…

Le saluda atentamente su affmo. s.s.q.e.s.m. (su afectísimo seguro servidor que estrecha su mano)…

Me reitero de Ud. s.s.s

Aprovecho esta ocasión para testimoniarle mi consideración más distinguida…

Atentamente le saluda…

Sin más por el momento, le envía sus saludos…

Le saluda y e.s.m. (estrecha su mano)

Otro recurso literario ampliamente utilizado por el autor es el diario personal, donde los personajes vuelcan sus vivencias cotidianas mezclándolas con pensamientos y emociones. Todos estos cauces narrativos impregnan la historia, terrorífica e increíble, de su verosimilitud.

         Parece que la popularización del uso del correo electrónico ha sido el mejor paliativo al abandono de la práctica del carteo,  arrinconada socialmente en las últimas décadas. Internet abre nuevos caminos al género epistolar y, sin embargo, el correo electrónico, como todos los avances tecnológicos, suscita controversia. Algunos escritores ya han manifestado públicamente su rechazo a identificarse con la legión de internautas que escriben correos diariamente.  Juan Gustavo Cobo Borda definía recientemente los motivos de su desapego  a esta nueva fórmula con estas palabras:

“Seguiré escribiendo a mano, me gusta hacerlo en papeles antiguos, artesanales, con fragancias a naturaleza. Me gusta que las cartas envejezcan cogidas por las manos, que se arruguen, se marchiten, se manchen, como síntomas de que el corazón no tiene realidades virtuales. No me da pena declararme cursi”.

Ante la pérdida de algunos elementos personales y artísticos en la correspondencia a través del correo electrónico, esta nueva fórmula facilita la inmediatez de la correspondencia y permite el carteo múltiple que, hasta el momento, resultaba irrealizable.

 Otros nuevos recursos, como la posibilidad de adjuntar archivos anexos con textos o imágenes,  abren también nuevas posibilidades a la correspondencia. El correo electrónico no es un elemento aislado en la red sino que ha nacido unido al amplio abanico cultural e informativo que Internet pone al alcance de todos los internautas.

Desde tales perspectivas, las directoras de la esta Sección del <EPISTOLARIO> recorrerán los distintos modos que pueden adoptar las cartas: desde los más arcaicos hasta los más actuales, pasando por aquellos requisitos de “carta de pésame”, de  “invitación”, de simple comunicación o de tono ciertamente intimistas, dejando al final de esas cartas cruzadas algunas aclaraciones sobre usos sociales o sobre la intención de la remitente.

E invitamos a quienes nos lean a enviarnos sus cartas más curiosas o sus sugerencias y observaciones sobre el género.

 Andrea y MªÁngeles

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