|
CANTO
AL GUADALQUIVIR
(Sevillanas)
I
Yo
le canto
a ese Río
que Guadalquivir se llama.
Tiene encanto y señorío
belleza y poderío
y por eso yo le canto
a la magia de mi río.
Testigo
de mil amores
en las noches de Sevilla
se reflejan en tus aguas
los besos y las caricias.
Y
te sientes orgulloso
como un padre de su hija
por eso siempre tu estarás
acariciando a Sevilla.
II
Yo
le canto
a ese Río
que Guadalquivir se llama.
Como
si fuera un espejo
eso parecen tus aguas
y por eso te dedico
mi cante por sevillanas.
Famosa
Torre del Oro
que se asoma y se retrata
y tu a ella le sonríes
cuando se mira la cara.
Y
te sientes orgulloso
como un padre de su hija
por eso siempre tu estarás
acariciando a Sevilla.
III
Yo
le canto
a ese Río
que Guadalquivir se llama.
¡Quién pudiera ser barquita!
para vivir en tu orilla
y susurrarte al oído
que eres una maravilla.
Y
digo a los cuatro vientos
“pa” que sepa el mundo entero
que no existe otro río
con más gracia y salero.
Y
te sientes orgulloso
como un padre de su hija
por eso siempre tu estarás
acariciando a Sevilla.
IV
Yo
le canto
a ese Río
que Guadalquivir se llama.
La
luna te ilumina
embrujándote al mirarla
y tus aguas se convierten
como si fueran de plata.
Desde Sevilla a Sanlúcar
brillas en las madrugadas
y contemplas las estrellas
que aparecen hasta el alba.
Y
te sientes orgulloso
como un padre de su hija
por eso siempre tu estarás
acariciando a Sevilla.
ISAMAR Marzo 1997
|