DE TRENZAS Y PIRATAS

 

       

        Hubo un tiempo de muñecas; de sueños atrapados en los espejos de la noche; de lánguidas princesas que vivían en palacios de cristal; de lámparas mágicas y piratas navegando en barcos voladores hacia el país de Nunca Jamás.

       Y hubo un tiempo de miradas extraviadas, escondidas tras cristales parcheados; de tímidas trenzas siempre despeinadas; de sonrisas inocentes, enmarcadas por las rejas de una ventana.

     ¡Ay!, hubo un tiempo de estrellas fugaces que amparaban enamorados; de suspiros mezclándose con el arrullo de un mar siempre cómplice; de besos iluminados por los cielos de la luna.

     Y corazones rotos;  y desengaños compartidos entre lágrimas y adolescencia; fotografías que se rompen, cartas que no se olvidan, promesas imposibles de cumplir.

     Hubo flores y poesías; canciones de amor; caricias inquietantes y reflejos de sal en unas manos inexpertas... Y dudas... Y un ¡sí quiero!...


     Giran entre la memoria, dando vueltas en un tiovivo eternamente joven, asoman al infinito de los recuerdos, y se viven una y mil veces: en la luna de las noches, en la lluvia de las tardes... 

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