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CATI
COBAS
Buenos
Aires (Argentina)
http://caticobas.blogspot.com
Dejemos
que sea ella misma quien nos hable de sus
SEMBLANZA
Cati
Cobas
es
el nombre elegido por mí, Catalina Isabel
Cobas, para escribir.
La
vida
Nacida
en la Ciudad de Buenos Aires , en el seno de
una familia de tradición española (mis
abuelos fueron inmigrantes provenientes de la
isla de Mallorca, Baleares, España) tuve,
desde siempre, dos amores entrañables: mi
patria natal, Argentina y la que fuera
acunada por las nostalgias de mi abuela: España.
Mi
familia está compuesta por Jorge, mi
esposo, arquitecto como yo, nuestros
hijos Mercedes y Fernando, de
diecinueve y catorce años respectivamente, y
mi mamá, Aurora, de ochenta y seis.
Vivo
y trabajo en Buenos Aires, en la zona Sur, en
el Parque Chacabuco, un barrio de clase
media, lindante con barrios bien de tango,
como Boedo y Pompeya.
Estudios,
trabajo y aficiones
Realicé
estudios primarios, secundarios (magisterio)
y universitarios, graduándome en la
Universidad Nacional de Buenos Aires
como Arquitecta en el año 1973; aunque nunca
renegué de mi vocación docente, ya que mi
madre, también maestra y profesora de Francés,
me enseñó a amar y respetar dicha vocación.
Las
artes plásticas y las artesanías han sido,
junto con el escribir en forma aficionada,
hasta ahora, mis “pasatiempos”, mis
formas de crear, más allá de la
arquitectura.
Es
por esa razón que realicé, a lo largo de la
vida, innumerables seminarios que comprenden
desde Historia del Arte Español, hasta
cursos del Doctor Alberto Cormillot sobre
dietética y resilencia, desde Decoración de
Tortas, hasta Repujado en estaño.
En
la actualidad combino las tareas como
arquitecta, mamá y ama de casa, con la
dirección de un recién iniciado Centro
Cultural en mi barrio. Dicho centro, “Una
puerta al sol”, apunta a unir a mujeres y
niños que se interesen en actividades artísticas
de todo tipo y, particularmente, plásticas y
literarias.
El
escribir
Comencé
a escribir en forma sistemática, junto con
la crisis argentina, en el año 2002 –antes
lo hacía en forma esporádica, habiendo
obtenido dos premios del Instituto Nacional
Sanmartiniano por trabajos relativos al
Libertador- al compás de la crisis
argentina. Elegí INTERNET como medio, y una
página: "Ficticia" . Allí,
en su Puerto Libre, comencé con mis crónicas,
que han sido bautizadas y conocidas en la web
como "Caticrónicas". Dichos
textos, surgidos de la realidad, han ido
desarrollando, en general en clave de humor y
a veces de nostalgia, diversos temas : la
crisis y sus efectos en nuestra sociedad,
conflictos y alegrías femeninos, paseos por
los barrios de mi Buenos Aires, relatos de
vacaciones, evocaciones históricas y todo
aquello que considere interesante o ameno
para mis lectores. Asimismo suelo escribir
cuentos en los que el lunfardo (argot
característico del tango) está presente en
forma inequívoca.
A
partir de septiembre de 2004, ingresé en el Foro
Internacional Sensibilidades, creado por
el Doctor Luis Enrique Prieto, y eso me
permitió concretar la participación en la Sexta
Antología Internacional de Sensibilidades
que fuera presentada el 2 de mayo del 2005 en
la Ciudad de Madrid. Dicha antología reúne
a treinta y cuatro escritores de habla
hispana que, participando del Foro, fueron
seleccionados por el equipo de conducción
del mismo para integrarla. Al cerrarse
Sensibilidades continué escribiendo en otros
foros literarios hasta recalar en este
Iceberg Nocturno.
Algunas
de mis crónicas han sido leídas en el
Programa Desayuno Continental que, conducido
por el periodista Daniel López, se trasmite
por AM 590 Radio Continental de la Ciudad de
Buenos Aires, República Argentina, y están
participando también en los periódicos
“Desde Boedo” (perteneciente a la
agrupación “Juntos, por la identidad”)
dirigido por el escritor y periodista Rubén
Derlis, así como en el Periódico “La
Cita” que edita la firma Mora y Araujo para
el Banco Banex.
Uno
de mis cuentos, “El vuelabajo”,
obtuvo mención en el concurso de cuentos
realizado en 2004 por la Junta de Estudios
Históricos de Boedo.
El
futuro
Cuando
comencé a escribir lo hice por una necesidad
interna y de catarsis. Para ahuyentar pérdidas
y dolores de aquel terrible momento que
viviera mi País. Ahora siento que, para bien
o para mal, no hay vuelta atrás.
Las
palabras me han atrapado.
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