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GREEN, OF COURSE
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Dime por qué te echo tanto de menos si hoy tu ausencia se ha evaporado en mis ojos turbios…
A mi nariz llevo pegada el salitre de tu costa Este que nace a una tierra reposada en cimientos de siglos. A mis ojos llega la bruma envuelta de secretos en piedra desgarrada; me paseo en ella como si de una vieja amiga se tratara. Su misterio deja huella en mi ánimo de descubridor incipiente.
Mis pies se deslizan por extensos prados mullidos en lluvias milenarias. Quiero sentir la seda bajo mis plantas y olvidar el asfalto sólido, tan compacto, que abrasa a las luciérnagas. Ahí te tengo, a mi merced, paseando entre olas de hierba menuda y tupida.
Aniquilo fronteras en tu camposanto de estiércol y azabache, siento la muerte en un bello paisaje de calma y silencio; lápidas que hablan, estructuran la historia de un ayer, para que hoy, visualmente, repose en ellas.
Dime por qué te echo tanto de menos si hoy tu ausencia se ha evaporado en mis ojos turbios…
Siempre quise vagar en tus prados de verdes recoletos, de sombras misteriosas y lluvia en mis canales. La imaginación no tuvo techo y, de ahí, que deambulara entre jardines de rododendros y amapolas amarillas. Asomé mis ojos inquietos a ventanucos de encaje y té a las cinco. Tatué tu sabor en la atalaya de mis días, interioricé tus hábitos y leyendas.
Viento húmedo que azota mi piel seca, nube que corre y vuela al compás del canto de una gaviota… Su sonido me estremece. Kilómetros de arena para galopar en mi carro de espino y fuego… Después, nuevamente, la gaviota, de pico dorado y ala ancha reposa a mis pies bajo un cielo plomizo y un mar del Norte al frente.
Dime por qué te echo tanto de menos si hoy tu ausencia se ha evaporado en mis ojos turbios…
¿Oyes? Es el sonido de la gaita doblar la cuesta hacia el castillo… El horizonte se viste, una vez más, de verde mientras tu kilt se balancea en la neblina y en la llanura aceitunada se pierden las ruinas de una catedral.
Dime por qué te echo tanto de menos si hoy tu ausencia se ha evaporado en mis ojos turbios… Será por tu green, of course, que Escocia forma parte ya de mi espacio íntimo y personal.
ST. Andrews, 11 de junio 2006
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