Indomable

 

El tiempo tiene prisa, se hace recuerdo sin detenerse,
y somete el presente al pasivo disfraz de la rutina,
que acepta huellas evocadoras de estridentes futuros.
Escurridizo personaje, sin tan siquiera sombras,
apuñala solapado mi crispada paciencia,
honda herida que consigue el quebranto,
y el dolor, – vendaval rebelde -, prende la llama del delirio.

No me someto, me rebelo,
grito, exijo, deshago lo inamovible,
marco límites, vivo, camino hacia mi propio encuentro.
Soy transmutada voluntad que exige descaradas auroras,
y me embriago sin remisa del licor dulce del desquite
- divina cólera que arranca amarras -
tirando por la borda el equipaje gris de los años.
Larga es la espera de ese imaginado amanecer,
donde no habrá quién cercene el color de mis sempiternos azules.

 

Volver a INDICE

 

Volver a Nuestros Escritores

Ir a Lugares en Nuestra Página