|
M@
Socorro Mármol Brís
Gaviola
de Aznaitín
Hace
mucho, muchísimo tiempo que nací.
Tanto que ni me acuerdo cómo fue la cosa,
aunque ande por ahí contando del suceso como
si, mismamente, hubiera estado
presente.
Fue
un 27 de Junio de 1944.
|
http://gaviola-de-aznaitin.blogspot.com |
Fui
como me veis en la foto grande.
Soy, apenas, una añoranza sostenida en mí (bemol)
de lo que fui entonces.
Y
llevo el corazón entre los ojos, en carne viva, hilvanado en
poesía, sediento de cualquier chorrillo de
amor que quieran darle.
Posiblemente,
ahora que lo pienso, ni siquiera haya nacido
aún.
Lo digo porque, a cada letra que
escribo, con cada página en blanco que
emborrono, siento dolores de parto y ahogos
de torzales de cordón umbilical sofocándome
los ojos.
¿Algo
más sobre mí?
¿Más
Cuchicheos y patrañas sobre mi vida?
(O,
como se dice en plan fino, Curriculum
Vitae).
Pues, ¡Señor! Resulta que soy una
“anciana” según el calendario y la forma
de motejarnos en los papeles a las personas
de mi edad, y yo sin darme cuenta. Tengo
“tuentitantos” años. (¡Quién lo diría,
con lo lustrosa que me veo cuando no hay
mucha luz!). Y sigo moceando, como dicen en
mi pueblo, sin darme cuenta de que hay que ir
echando talento.
Nací
en pleno Parque Natural de Sierra Mágina -en
Bedmar (Jaén)- y por allí, como andábamos
siempre en entredicho, (ya se sabe que las
tierras de entredicho eran tierra de nadie
entre moros y cristianos), pues nunca estuve
muy segura de encomendarme al Dios de los
Cristianos o camelarme a Alá, a ver si me
llevaba a su Paraíso. Opté finalmente por
el Primero por aquello de que tiene una buena
infraestructura para poder ocuparse con
holgura del mundo, con sus Ángeles, Arcángeles,
Querubines y Serafines, Santos y Beatos...
También tuvo su importancia la duda que me
entró sobre el papel que tendría que
desempeñar en el Paraíso de Alá si me
decidía por Él.
Porque, bien mirado, ¿de dónde se
saca sus huríes para alegrarle las
pajarillas a los santos varones que varonean
y baronean
a su vera?
Y, por otra parte, nunca he leído o
escuchado nada sobre “huríos” para
mujeres en aquellas periferias. Así que,
bien cristianada y aprendida, me hice Maestra Nacional (Promoción del 62, de
la Escuela
de Magisterio “María Diaz Jiménez). De
Maestra anduve, primero por Jaén, en la
primera Campaña de Alfabetización, creando
el primer centro de Alfabetización en un
Sanatorio Antituberculoso: “El Neveral”;
Parvulista en Salvacañete (Cuenca), en
Madridejos (Toledo) y, finalmente, en Madrid.
Luego,
por aquello de que los hijos de los demás se
hacen engorrosos, fui y me dije: ¿y si te
hicieras leguleya
como tu padre? Y, con la primera hornada de
la UNED
, salí vestida de negro (sin oro), a torear
las beligerancias de los ajenos como si
fueran mías.
En 1979 ya era Abogada.
Lo que pasa es que, como una no es de
natural batallador (aunque nadie lo diría)
pues siento el subir y bajar de los
ti-quis-mi-quis
forasteros por mis arterias como si
fueran indios en película del Oeste.
Ahora,
entre Tribunal y Tribunal, escribo,
apasionadamente, sobre personajes de esa zona
de Mágina donde empecé la mamantera.
Cuento cosas de sus gentes; pero, como
me voy haciendo vieja, parece que la memoria
me ayuda a meter y sacar cosecha propia que
convierten las historias reales en auténticas
PATRAÑAS.
Y, mal que bien, aprendí a juntar
ideas, convertirlas en palabras y hacerme Escritora
y Poeta.
Algo
ha publicado una Servidora:
Ø
Ganadora
de accésit de poesía en las Fiestas de
Bedmar, (Jaén) en 1958
Ø
Ganadora
del primer premio de Relato Breve “Villa
María
1999”
(Coruña), con el Relato <EL BINGO>.
Ø
Segundo
Premio del Colegio de Abogados de Málaga,
(2004) con el Relato <YO TE QUIERO,
PANCHO>.
Ø
Ganadora
2º premio de Relato Breve “Villa María
2005”
Ø
Autora
Invitada en
la Antología
Internacional
<Sensibilidades Oro> y del Libro
<DESVELADOS>.
Ø
Autora
del Libro de Relatos <MÁGINA MÁGICA,
Cuchicheos y Patrañas> -2005-.
Ø
Autora
de distintas publicaciones menores.
En
fin, que voy bebiéndome la vida como puedo,
emborronando cuartillas y recordando
hermosuras que, con el tiempo, (igual que
la Serrezuela
de mi Pueblo), pierden aristas y se
redondean.
De
lo que escribo no esperéis sacar verdades ni
mentiras, que una Escritora no sabe
distinguir entre lo vivido y lo imaginado. Y
si no me creéis, no tenéis más que leer el
primer relato que hay ahí abajo.
|