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Gran Crónica

de ida y vuelta a Buenos Aires

por

Cati Cobas  y

M@ Socorro Mármol

(Gaviola de Aznaitín)

 

 

 

Índices

Prefacio
Una Mamá tan argentina
Por Gaviola
La visita de la Mágica Señora
Por Cati Cobas
Tangos para turistas solitarios
Por Gaviola

La extraña historia de la Mujer Árbol
Por Cati Cobas

Noche de tangos en El Viejo Almacén
Por Gaviola
¡Salgo tan poco!
Por Cati Cobas
Viaje al Extranjero
Por Gaviola
En el País de la Lluvia
Por Gaviola
Obviedades  (A modo de Greguerías)
Por Gaviola
La Yapa     (Otras Maginerías)
Por Cati Cobas
El último tango (Despedida)
Hermanas de Leche-Tierra

 

 

 

GRAN CRÓNICA DE IDA Y VUELTA EN BUENOS AIRES

(Gacetilla de un encuentro ultramarino)

 

CASI-CRÓNICAS
Por M@ Socorro Mármol Brís
 (Gaviola de Aznaitín)

 

 

CATI-CRÓNICAS
 Por Cati Cobas

PREFACIO

          Gaviola, la CasiCronista de esta Gacetilla, por más señas Escribidora del Foro Internacional <SENSIBILIDADES[1]>, andaba por entonces  en intrigas con Cati-Cobas, una CatiCronista Bonaerense cuya pluma nada tiene que envidiar a los mejores cronistas de cualquier parte del mundo.

         Tiene la CatiCronista una manera tal de contar de su Ciudad que bien debieran cuidarla las más conspicuas autoridades turísticas del País, teniendo en cuenta que fue su pluma la que arrastró a Gaviola a hacer maletas (o valijas si ustedes así lo quieren), tomar un avión, cruzar el Atlántico y plantarse en Buenos Aires para comprobar in situ las patrañuelas de Cati y, de paso, poder estrujar a escritora de riqueza literaria tan peculiar.

        No se imaginaba Gaviola enfrentarse al arco iris de emociones que le esperaba. Y como los escribidores lo arreglamos todo a golpe de papel y lápiz, ambas dos, Caty y Gaviola, Gaviola y Caty, para evitar enojosas emociones, se echaron a no-decirse de palabra todo lo que habían pensado decir; pero siguieron enviando cada día su croniquilla del encuentro al Espacio Literario del Foro Sensibilidades, (que para algo es la alacena internacional de nuestras cotidianas plumas). Sólo que esta vez las Cati-Crónicas se convirtieron en un dialogo entrelineado con las Casi-Crónicas con las que Gaviola intentaba hablarle de las emociones del encuentro en Buenos Aires.

       Bien pensado, así debieron nacer los cantes de ida y vuelta, porque, lo que empezó sin intención alguna de alargarse, se ha convertido en un ir y venir de mensajes, a través de nuestro Foro Literario, en cuyo cruce han intervenido Escribidoras del Foro, de pluma no menos acertada y certera, ‑que, ustedes perdonen, tiene muy distinto significado y significante-, y de cuya riqueza podrán tener noticia si leen los comentarios que a nuestras Cati-Casi-Crónicas han hecho.

        Visto lo visto, y debidamente incitadas por esa Escribidora que ha hecho escuela con sus Teatrerías, -nuestra Alena Collar por más señas- ambas C-Cronistas hemos decidido reunir nuestro intercambio de emociones en este cuadernillo que hoy os ofrecemos.

          -Señoras…

          -Señores…

         -Autoridades (en letras y de las otras si es que las hay…)

         -Para todos ustedes…

         -Ejem…

CASI-CATI-CRÓNICAS DE APENAS CINCO DÍAS

Mensaje 210988

        Los Minguillos[2] de Mágina[3], las Anjanas[4] y las Ojáncanas[5] ó los anchimallen[6] mapuches, y otros duendes, han hecho que, en este Hotel, me "arrienden" un aparato al que, amén de no funcionarle la "arroba", tener teclado americano, no encontrarle la tecla de borrar, y dos o tres cosillas más sin importancia (suelta unos calambrazos que me ha hecho jurar en paquistaní), casi-vale para casi-escribir alguna que otra casi-crónica de este viajecito.

Gaviola en Buenos Aires

 

PRIMER DÍA.

Fecha:  lun. mar 21, 2005  6:08 am.

Asunto:  UNA MAMÁ TAN ARGENTINA Casi-Crónica


UNA MAMÁ TAN ARGENTINA

(Casi-Crónica)

Por Gaviola

       Buenos Aires sigue siendo grande. Es, sobre todo, grande. Dicen que, cuando pasado el tiempo, se vuelve a un lugar, todo se hace más pequeño; como si los paisajes hubieran mermado. Pero Buenos Aires
sigue siendo tanto o más grande de lo que era hace nueve años. Son grandes sus avenidas; son inmensos los palos-borrachos (chorizáis) que ocupan con sus abundancias los espacios urbanos; el Obelisco, los viejos edificios coloniales, los parques, los celajes del cielo, los barrios, los tiempos para recorrerlos… todo, absolutamente todo es grande en Buenos Aires. Hasta el pequeño "Caminito"resulta, si no grande, al menos abundante en colores, olor a pachuli y gente que parece girar sobre si misma, como si toda la calle fuera una única baldosa inmensa dónde se sueñan idas y venidas con pasos de tango que vuelven una y otra vez sobre sí mismos.

Para defenderme del desamparo que siempre me acomete en mitad de         semejantes anchuras, me he refugiado en la invitación que nuestra "Cati-Crónista" me hizo para tomar el té en su casa. -"Es pequeña"- me dijo, como si conociera de antemano mis estupores ante las enormidades o como si temiera que no acabara de llegar el momento para nuestro encuentro en carne mortal y hubiera que buscarle un lugar en que guardarlo.

A fuer de sincera tengo que decir que, después de pasar horas en
aquella casa, aún no podría hablar de sus dimensiones. No sé si la casa es realmente pequeña o si, por el contrario, todo en ella es demasiado grande: el calor de esa familia, el pastel de limón recién salido del horno, con una montaña de merengue por encima, las discretas apariciones y desapariciones de los hijos, consumiendo el tiempo justo para saludar a los extraños desde unos ojos llenos de enormidades adolescentes.

Todo se sucedía con la precipitación propia de quien quiere apurarle
al tiempo sus pequeñeces, -porque lo único pequeño, en cualquier parte del mundo, es el tiempo-, y, cuando ya creía que mi capacidad de turbación se agotaba, nuestra Cati ha abierto aún más su sonrisa de dimensiones inacabables y me ha dicho:

-Ésta es mi Mamá.

 La Mamá de nuestra Cati es muy, muy anciana, con una ancianidad tan grande como esta Ciudad. Tiene unos ojos tan enormes como el espacio del largo tiempo que ha tenido que mirar, y son precisamente esos ojos los encargados de alargar mutismos en animación continua.

 Tiene una impaciencia grande, que lucha por ponerle movimiento al silencio en que la dejó sumida una mala subida de sangre agrandada en coágulos más anchos que sus ya ancianas venas. Tiene una historia grande: fue de las pioneras que abordaron los libros de una Universidad demasiado pequeña entonces como para darle cabida a las mujeres. Tiene una inmensa memoria de los correteos juveniles de"las muchachas" –como parece que ella llama a sus viejas compañeras de colegio, la mayoría de ellas impedidas para recorrer incluso el pasillo de su casa o ya desaparecidas-, aquellas hijas y nietas de españoles que aventaban ausencias de emigraciones inciertas desde más allá del inmenso Océano. Tiene, en fin, una vida tan grande, que en ella caben dos siglos de recuerdos colocados sobre el aparador en marquitos de madera.

Esta Mamá argentina, paralítica de músculo –que no de ojos que todo lo dicen- me ha hecho recordar en su silencio forzoso a mi vieja madre, desaparecida hace tanto tiempo ya, y que no acaba de
desaparecerme en mis añoranzas de muñeca abandonada.

Viendo esta Mamá tan Argentina, (no tanto por haber nacido en esta tierra inmensa como por el color de plata que adquieren las madres viejas), no he podido por menos que pensar que, en cualquier país del Mundo, por muy pequeño que sea, cuando se habla de madres, se habla de magnitudes inabarcables en un solo abrazo.

Cuando me iba, la Mamá Argentina ha intentado modular su nombre a duras penas:

 -¡Aurora!

 Y su cara de plata, en la penumbra de la tarde-noche, se parecía
realmente a un amanecer de los olvidos que rodean los ojos glaucos de
todas las madres viejas del mundo.

Como he podido, he acomodado mi emoción sin limites en los mínimos huecos que iban quedando entre tanta grandeza.

Y ella, me ha besado, como si fuera su antigua muñeca de trapo
aquella de los inmensos ojos siempre abiertos, rodeados de pestañas
dibujadas a mano con pulso tembloroso.


Gaviola
Buenos Aires. 20.5.2005

*   *   *

EL FORO SE PRONUNCIA: comentarios de los Escritores del Foro a  A UNA MAMÁ MUY ARGENTINA.

Gratitudes

 Pues mis agradecimientos a Cati, Carmen, Andrea, Lola, Pilar, Sary y Marila por vuestra lectura y comentarios. Estoy que me caigo de sueño pues hoy no he dormido más de 5 horas, pero cada vez me doy más cuenta de que participar en el Foro me da ánimos para escribir y crear algo cada día. Besos

Gaviola con antifaz

*   *   *

 Y AQUÍ VUESTROS COMENTARIOS

 Querida Gaviola: Acabo de levantarme y encontrar tu texto-crónica homenaje a mi mamá, en el que compartís con todos nosotros las emociones de tu visita, me ha hecho muy feliz. Para mi familia y para mí fue un recuerdo entrañable y también inolvidable el del día de ayer, con esos señores tan "paquetes" que nos vinieron a visitar gracias a Sensibilidades. El más enorme de los "achuchones" para los dos.

Nota: conste que en las comillas hay un argentinismo y un españolismo, para hacer equilibrio. Gracias Socorro, de verdad, por esa sensibilidad y delicadeza, tan particulares, que te acompañan.

Cati Cobas

*   *   *

Gaviola, !Que belleza de grandeza tiene tu alma! Solamente un alma noble es capaz de ver tanta grandeza donde la hay y sabe disfrutar de la mirada plateada de una madre. Todo lo que narras es verdaderamente hermoso. Siento una envidia sana. Me Hubiera encantado presenciar ese encuentro con Cati y su hogar. Me lo viví con alegría en mi corazón. Conozco bastante esa bella ciudad de Buenos Aires. Tengo grandes amigos allí, y tienes razón, es grande y grandiosa.

Un abrazo,

Carmen Amaralis

*   *   *

 Tu delicadeza y tu gran sensibilidad, Socorro, se reflejan en cada una de tus palabras. Siempre me gusta esa manera tan tuya de expresar sentimientos tan, tan grandes y sin sensiblerías.

Besos

Andrea

*   *   *

Un bello homenaje a una ciudad y a una familia, Socorro, ha sido muy emocionante leerlo.

Saludos
lola

*   *   *

 Gracias Gavi, por hacernos participar con tu texto en esas
experiencias todo sentimiento. Me he sentido ahí por la manera que tienes de escribir, que nos haces participantes de lo que estás viviendo.

Abrazos,

Pilar

*   *   *

 Muy hermoso Gaviola, y como siempre lleno de sentimiento. En general me ha gustado mucho aunque te sugiero revisar las idas y venidas en el caminito, ya se que quieres sugerir el movimiento del tango pero uno se marea un poco con tantas vueltas (o al menos yo).Muy emotivo el final.

Con afecto

Sary

 *   *   *

¡Madre mía! si con un un aparato de esa guisa, usted es capaz de hilvanar estas maravillas, no sé qué podría hacer si todo estuviera funcionando a la perfección. He sentido envidia cochina, sí señora, ¡cochina!, de ese mano a mano y mirar los ojos, que habéis tenido.

Excelente casi-crónica, yo diría que de casi, nada. Me he sentido ahí en ese salón y disfrutando de la compañía también.

Besos sevillanos para ellos y para ti.

Marila.

 *   *   *


A Índices

*   *   *

Fecha:  lun. mar. 21, 2005  6:08 am

Asunto:  LA VISITA DE LA MÁGICA SEÑORA – Cati-Crónica

Mensaje 211031

LA VISITA DE LA MÁGICA SEÑORA

(Caticrónica)

Por Cati Cobas

            Mi Buenos Aires recibió a Gaviola/ Socorro con lluvia pertinaz y cielos grises. Pero la Mágica Señora de la Sierra Mágina que voló muchos kilómetros -porque un recorrido por mi tierra incluía, además de los Glaciares y las cataratas del Iguazú, un encuentro con la que suscribe-resolvió ignorar el agua y el viento y decretó que mi Buenos Aires tenía cielos azules y un escenario extenso como nuestra llanura. Resolvió además, y por suerte, aceptar mi invitación a tomar el té y dispuso de la tarde de ayer para así hacerlo.
            A las Señoras Mágicas no se les discute, se las acata, porque tienen señorío para disponer. Y menos aún lo hace una señora silvestre y común como es mi caso. Por lo tanto, mi familia en pleno se dispuso, ayer domingo, a recibirla junto a su cónyuge (que tampoco se atreve a contradecir sus visiteros designios, ya que es sabido que las Mágicas Señorasgozan de la aprobación de los Españoles Caballeros).
            Sabrán ustedes que no sólo fue un encuentro mágico: fue delicioso. Tenerla sentada frente a mí, corporizada, luego de imaginarla en el Chat del Foro y pensar que venía de mi otra añorada tierra: la de mis raíces fue como atar nudos desatados, cerrar círculos, recibir extraños mensajes de la vida. Escuchar sus observaciones, mirarla a los ojos ha sido tan hermoso que no puedo dejar de compartirlo.
            Mientras los chicos la escuchaban, ojazos asombrados, y los maridos procuraban poner el mundo en orden, la Señora Mágica y yo desgranábamos historias con batas de cola, lunares, castañuelas y tangos y milongas, tomábamos té e imaginábamos, sin decirlo, nuestras vidas, con esa sensación indescriptible de estar en presencia de alguien muy, pero muy cercano, no de alguien a quien uno encuentra por primera vez.
            Mi madre, mientras tanto, contemplaba en silencio la escena y, seguramente pensaba cuánto tiempo había transcurrido entre el momento en que ella buscaba emisoras radiales con la galena y esta época en que la gente hacía amigos tan entrañables a partir de una computadora. Mi madre, que también solía tener sus magias, resolvió adoptarla y regalarle, en prenda, un beso enorme y su nombre pronunciado con orgullo y dificultad: ¡Aurora! Ella, que fue siempre muy inteligente, comprendió en seguida que los visitantes merecían el honor de tamaño esfuerzo y les dio lo poco que puede expresar con su voz tan añorada por mí.
            Fue una tarde inolvidable. Hasta nos permitimos saludar a los responsables primigenios del encuentro por el mismo objeto casi tan mágico como la visitante: nuestra computadora. Así transcurrieron las horas sin que se sintieran, hasta que llegó a su fin el encuentro en una tarde-noche, como ella dice, del día antesala del otoño por estos lares.
            La Señora de Mágina decretó que su presencia debía tener un testimonio vivo en nuestra casa, así que nos ha enviado una palmera que, desde hoy, preside nuestra sala. La primera vez que la vi pensé en América, pero luego advertí que también en Andalucía debía haber palmeras, de modo que anuncio oficialmente el bautismo de mi nueva y
verde compañera. Se llamará: Gaviola y me hará pensar que los sortilegios existen y que de la pantalla de mi ordenador pueden surgir, de repente, seres tan entrañables como nuestra visitante de la víspera.

Cati Cobas

Nota de la que suscribe:

     La Mágica Señora resolvió, además, ver lo bueno de mi tierra (es una
señora muy prudente y optimista) y paseó sus serranos ojos por
aceras rotas y muros descascarados como si estuviera mirando el mejor museo madrileño. Recorrió, junto a su Jesús propio, las calles de San Telmo y se conmovió con el mercadillo en el que se venden los despojos de muchas casas sacudidas por la crisis. Y es tan mágica que resolvió en un tris que todo irá mejor por aquí en poco tiempo, porque así se lo informaron los taxistas de mi tierra y, según ella, no hay en este orbe mejores observadores de la realidad económica que estos señores que cruzan raudos la ciudad en sus coches negros y amarillos.
     Y yo le he creído a pie juntillas que mi patria verá otra vez días de gloria, ya que es de todos conocido que las Mágicas Señoras de la Sierra saben de los humanos muchas cosas que ellos mismos ignoran.

*   *   *

EL FORO SE PRONUNCIA…

 AGRADECIMIENTOS

 211390 del 25/3/05

 Muchísimas gracias a Lola, Socorro, Alena, Rosa, Marila, Pilar,Sary e Issa por acompañarnos en estos textos a dúo. Para nosotras es una gran alegría que les gusten. Un abrazo para todas.

 Cati Cobas

 *** 

Y AQUÍ,  SUS COMENTARIOS

Estupenda y emotiva crónica, Cati, ya veo que hubo emoción y buena armonía, gracias por contárnoslo. Saludos

Lola

***

Como decíamos ayer, CatiAmor, hay que hacer literatura de cualquier cosa; y a fe que tú la haces. Si a ello unimos la "magiquez" que me atribuyes, me siento gratificada leyendo esta nueva crónica tuya. Me pregunto cómo es posible que no te hayas metido en el lío de escribir poemas cuando toda tu vida -ahora lo he visto con estos ojitos que se ha de comer la tierra- es un aguafuerte poético preñado de lirismo.

Tendremos que empeñarnos en ello este año.

Gracias; siempre gracias.

Y, mañana, tangos...

GaviolaMilonguera

***

 Buenas y divertidas, además de entrañables, crónicas a dúo estáis haciendo, Cativiola o Gavicat...Como gustéis.

Y yo que lo disfruto.

Alena.

***

Preciosa y entrañable crónica la tuya, Cati, desde el corazón, el lugar desde el cual las palabras escritas tienen el dibujo del sentimiento.

Besos

Rosa

***

Esto es más de lo que se puede digerir. Primero, la mini-crónica de esa GavioTA voladora, y ahora se deja usted caer con esta Caticrónica.

Esto que escribes es de esas cosas que te reblandecen el corazón y estoy segura que si la señora mágica dice, que todo va a ir mucho mejor, seguro que así será, cualquiera le lleva la contraria. En serio, me ha encantado la forma con la que nos cuentas el encuentro.

Gracias Cati y besos sevillanos para ti y los tuyos, que ya parece son conocidos. LLevan aromas de azahar.

Marila.

***

Cati, una crónica excelente, como todas las tuyas, con esa sensibilidad y cariño con que sabes adornarlas. Gracias por compartir todas estas experiencias y anécdotas.

Abrazos

Pilar

***

 Emocionante, de humor tierno y afecto verdadero. Me ha encantado.

Saludos

Sary

***

Pues verá usted Doña Cati: me resulta tan dulce y entrañable su Caticrónica, y me emociona y me causa una envidia tremenda, ¡para qué negarlo! Jejeje ¿Y dice usted que Doña Gaviola decreta? No, eso es imposible, si la señora Mágica ni sabe de eso...

Enorme placer leer estas delicias.

Besos

Issa

***

Entre tú y la señora mágica, llevo leyendo vuestras andanzas desde las siete de la mañana. Todo, todo y todo me gusta de lo que ambas contáis. Me he remontado hasta esta crónica para daros las gracias a las dos por vuestras sensaciones que vibran tan positivas.Venía emborrachá de la Galicia de meigas y albariño, la semana santa de mi Andalucía más querida, y mi Castilla más serena... la patria del tango no contaba con ella, pero habéis logrado que entre saetas, música celta, el más sobrio de los silencios y el colofón tanguero, emocionarme del todo.

Un beso gigante para las dos.

Mª Ángeles

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A Índices

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SEGUNDO DÍA

Fecha:  23.3.2005

AsuntoTANGOS PARA TURISTAS SOLITARIOS.  

(TEMPORAL DE PONIENTE)

Casi-Crónica de Gaviola

Mensaje Nº 211062

Ayer fue Caminito, La Boca, y el famélico Sur frente al ampuloso Norte de Puerto Madero y sus abundancias. Gaviola se entretuvo en populacherías y, de madrugada, escribió este "Mixto" con su pensamiento habitado por Lola. 

Para ella y para todos...

TANGOS...

 PARA TURISTAS SOLITARIOS

Por Gaviola


     La “Boca” tiene aromas de desembocadura de riachuelo famélico, y bullas de gentío de paso. Llegar a la entrada de “Caminito” es sumergirse en el desagüe de todo lo posible y lo imposible. En apenas una “cuadra” cabe todo el fragor del mundo y todas las penas del olvido.

 

 Irracional oleaje en desaliento

rompe en fragor de impotencia salvaje

sobre la roca herida

de un desamor rebelde y obstinado.

 

En las escalerillas del monumento de piedra que preside ese ensanche, una pareja oportunista, ataviada a lo “gardel” desarrapado, exhibe tangos para turistas, e invita a los incautos a marcarse algunos pasos bajo el sombrero prestado por el engominado actor callejero, o envuelta en la bufanda de falso marabú de la pebeta. Quizá, en este lugar de Buenos Aires, todas las mujeres se llamen “Malena”, -pienso con  tópica mentalidad de turista en faralaes.

 Ay, este amor, sin olas de ida y vuelta,

qué doloroso temporal inútil,

qué lúgubre sonar de caracolas.

 

Una turista solitaria, triste y anónima, sale del corro de “miradores” y se arroja en los brazos del coyuntural bailarín barriobajero, dejándose doblar junto a sus piernas agresivas y tangueras, mientras siente que dos brazos urgentes la agarran y la apresan en un círculo de olores macho. Cierra los ojos y recuerda… allá lejos, en su tierra blanda y verde…, junto al mar…, hace ya tanto tiempo… Fue antes del desamor…

 

Ya no importa la arista de la roca

donde quiebra en porfías

la dolorosa espuma enamorada.

Solamente el recuerdo de sus brazos

y un torbellino brotado de aquel beso…

 

         La turista se aferra al bailarín eventual mientras la mujer vestida de pebeta pasa el sombrero, y nosotros echamos unos pesos al desgaire y aplaudimos la entrega fugaz y callejera de la turista anónima.

Gaviola

22.3.2005

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EL FORO SE PRONUNCIA…

 Y aquí vuestras respuestas y comentarios.

211063. Fantástico, Gaviola, me lo viví prosa a prosa, verso a verso. Vivo y tenaz como el tango, y en los brazos la triste melancolía del bandoleón callejero.

Gracias,

Carmen Amaralis

mar  3/22/2005

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211067 . Me ha emocionado, Socorro, este texto tan bello que me dedicas, las partes en poesía son realmente sugerentes y la prosa muy colorida, llena de imágenes que prenden al lector y bellos matices... Gracias , amiga, por mandarme un recuerdito desde el otro lado del mar.

Saludos.
Lola

mar  3/22/2005

211068. Socorro: Tu visión de mi Caminito y la estampa que narrás acompañada de tus versos me hacen contemplar mi ciudad con una mirada absolutamente nueva. Me gustó mucho leerte y comprobar que tu visión poética y humana de los hechos cobra una imagen muy especial inspirada por este cielo que en estos días compartimos, vos, por Florida y yo por aquí, con el corazón mirando al Sur.

Cati

mar  3/22/2005

211075

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Se nota que el aceite de Sierra Mágina extiende su delicada fragancia sobre quien lo degustó a placer.

manolo

mar  3/22/2005

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211079 Gaviola en versión bonaerense... Tus realidades que siempre hay que leer entre-lineadamente... Buena cronista eres...

Alena.

P.D. (Recuerdos a la memoria de Gardél)....

mar  3/22/2005

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211095 Más allá de las sensaciones que me ha transmitido tu mixto, Gaviola (que han sido muchas), me maravilla la manera con que alargas el tiempo lejos de España...¿es que allí el reloj tiene más horas?. Por Dios, que a todo lo que aspiras con tus ojos (los de dentro y los defuera) tus manos deben de arañar tiempo al tiempo para  dejarnos tu propia crónica bonaerense: delicada, sensible, puntual... en ese tango -por cierto que seguramente, Malena será un nombre de tango sólo aquí-.Un placer leerte, Gaviola.

Un abrazo

Rosa

PD - Si por algún casual, los relojes de allí tienen más horas, por favor, trae uno que me vendrá muy bien. (digo)

  3/22/2005

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211099 Estupenda crónica, GavioTA. La he sentido y hasta puedo asegurarte que he oído la melodía del bandoleón como música de fondo. ¿Y si pruebas a ser la reportera más dicharrachera? Tienes unas dotes excelentes. Venga, aquí tienes un manojo de besos sevillanos.

Marila.

mar  3/22/2005

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211126 Y me pregunto: ¿pero cómo hace Socorro para escribir maravillas incluso en momentos libres de su viaje? (y también para comentar textos) besos

Andrea

mar  3/22/2005

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211215 ¿Y la turista anónima sería Doña Gaviola? Bello texto mixto, me encantó Gaviolita. ¡Pero que envidia me das!
Besos

Issa

mié  3/23/2005

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Encantador mixto (jamón del bueno y queso suave :-))) Esas tierras tienen algo especial y el tango engancha, aunque quizás más a los europeos que a ellos mismos.

Besos
Victoria

*   *   *

Que dotes de observadora tienes, Gavi. Y que bien lo transmites en tus palabras. Gracias por compartir tanto con nosotros.

Verdaderamente has tenido un viaje rico en experiencias.
Abrazos,

Pilar

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A Índices

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Fecha:  jue mar 24, 2005  6:08 am

Asunto:  LA  EXTRAÑA HISTORIA DE LA MUJER-ÁRBOL (Caticuento)

Mensaje 211311

Queridos amigos: hubiera querido volver a corregir este texto, pero hoy es feriado y mis hijos me suplican por la computadora.

Se los dejo, como complemento del texto de Socorro sobre el Viejo Almacén.

Pido perdón por no comentar a otros, pero si a las 16.00 no entrego la compu a mis vástagos, me talarán.

Besos.

Cati

LA EXTRAÑA HISTORIA DE LA MUJER-ÁRBOL

(Caticuento)

             Cuentan que hubo una vez en Buenos Aires una extraña mujer-árbol con copa de seibo y raíces de almendro. Por un extraño encantamiento, mientras las ramas se estiraban alto, en busca del cielo azul celeste, el fin de las largas, larguísimas raíces estaba al otro lado del mar, muy, muy lejos, allá, por el Mediterráneo.

             Sucede que nuestra mujer árbol fue amamantada al compás de pasodobles y milongas, tangos, zarzuelas, boleros y chamamés,    zamba y muñeiras, por lo que nunca supo a quién hacerle caso: si a su copa de follaje frondoso y verde, como los vastos campos que la albergaban, o a sus raíces, que le hablaban de una tierra salobre, pétrea, marina y desconocida. Pasó su vida sin poder resolver ese dilema. Preguntándose cuál era su verdad y buscando con ansia una respuesta, pues vivía con la terrible sensación de ser de dos sitios y ninguno. La eterna duda: ¿debía florecer en sangre roja o en blanco marino y transparente? Cuando creció, recibió amor y compañía de un hombre-árbol que dudaba entre su copa de ombú y sus raíces de álamo y olivo. Unieron sus sombras y vivieron lo mejor que pudieron, pero siempre  perseguidos por esas imperiosas preguntas que cada tanto los acosaban, sobre todo a la mujer. Ya se sabe que los hombres, aunque sean hombres- árbol, se conforman, en muchos casos, más fácil con su suerte.

            Un día, un muy buen día, se les apareció una señora que dijo ser: La Mágica Señora de la Sierra Mágina, aclaró entonces que esa Sierra pertenecía al mismo territorio donde se encontraban las raíces de la mujer- árbol; dijo además que venía a resolver, y para siempre, el intríngulis de nuestra protagonista con copa de seibo y raíces
almendradas.  No se trataba de cualquier señora, ésta era muy convincente y segura de sí misma. Su aplomo y señorío eran palpables y además, la acompañaba un caballero que hacía juego con las dotes de su dama.

            La mujer-árbol, incrédula, pensó que las magias eran sólo para niños o para que las escritoras inglesas se volviesen archiricas con ellas. Mas la Señora Mágica estaba absolutamente convencida y le obsequió a la mujer- árbol una mariquita rojinegra que, según la Señora, tenía poderes poderosos y encantados. El tal coleóptero era una reducción del traje favorito de la magna dama, ya que las señoras de Mágina se visten de farales y lunares, y sería el encargado de obrar los sortilegios.

            Como estamos hablando de una mujer-árbol, podréis imaginaros que la mariquita se albergó muy cómoda en ella, hasta que sucedió algo inverosímil: nuestra protagonista se encontró de pronto en un sitio muy oscuro, rodeada de japoneses y venezolanos, sentada junto a la Señora, su caballero y el hombre ombú-álamo-olivo.

            Comenzó a sonar el bandoneón con los más hermosos acordes de tango que pudo escucharse vez alguna, y, mientras nuestra mujer se dejaba acunar por esa música, pudo observar a la Señora de Mágina y a su Caballero entonando los tangos mejor de lo que ella misma lo hacía. Sintió ella entonces, que los hombres pueden ser de todas partes, y que no había que preguntarse tanto por qué sucedían ciertas cosas o la causa de tener las raíces allende los mares.

            No se sabrá nunca si fue la visita, la mariquita, o, quizás, la presencia de un sombrero y unos zapatos que bailaban solos la milonga, pero nuestra mujer-árbol continuó sus días floreciendo sabiamente con rojas flores de almendro e insólitas flores de seibo, blancas como la espuma del mar.

Cati CobasTango Lolita Torres

 

EL FORO SE PRONUNCIA…

AGRADECIMIENTOS

 Queridos todos:

Me produce mucha alegría que les haya gustado mi historia acunada
por el bandoneón y originada en la visita de Socorro y esposo.
A: Justi, Socorro, Alena, Dani, issa, Pilar, Lola y Ángeles: un
gracias enorme y reconocido.

 Cati Cobas

 Y AQUÍ,  SUS COMENTARIOS

Es precioso, Cati. Yo me he sentido así a veces, supongo que porque quiero tanto al lugar donde nací como al que me acogió cuando era una niña, y no sabes muy bien de dónde sentirte. Ahora se que mis raíces son de las tierras del Norte, pero mi corazón es Mediterráneo.

      Un abrazo.

Justi.

***

     Pues, en habiendo llegado hasta aquí, (me refiero hasta este cuento y no hasta esta Tierra), no puedo por menos que recordar lo que es trasladarse de un sitio a otro (me refiero a esta Tierra; no a este cuento), y, en esos traslados, creer que te dejas atrás parte de tu estructura. Tengo yo escrito un cuento antiguo que habla de todas las casas en las que viví y de cómo me iba dejando en cada una de ellas tanta pena que, un día, se me acabó la pena y creí que ya no tendría fuerzas para salir y entrar en otra casa distinta. Y, a pesar de todo, había dejado de sentirme desgraciada. Entonces comprendí que la pena o la alegría no está en el lugar que habitas, ni en la maleta que llevas contigo en cada viaje cargada con los restos de tus recuerdos. Tu casa, tu Tierra, tu País eres tú misma y los recuerdos que hayas ido seleccionando y guardando como pañolitos recién planchados.

     Y, personalizando este viaje, -que tal parece que ninguna de las dos queramos evitar esa personificación-, no soy yo la que he traído nada; eres tú que, por fin, te has atrevido a vaciar armarios para ponerlos en orden, ¿no te parece?

Besos y hasta mañana.

GaviolaCaracol (con casa acuestas)

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Pues, siendo las tres treinta de la mañana, hora de España, y
habiendo llegado hasta aquí (a este cuento, no a esa tierra),una se pregunta si no se os ocurrirá tener la buena idea de recopilar en formato word las sucesivas crónicas y contra-crónicas que habéis ido pergeñando para deleite de la audiencia, que me da que ha sido tumultuosa y tumultuaria, y la ponéis en archivos de este santísimo forito, a fin de que el usuario o usuaria que lo desee pueda guardar con donosura y contento la CRÓNICA GENERAL DE BUENOS AIRES (título que os regalo, si os place)de Cati-Gaviola, o Gaviola-Cati, que tanto monta.

"Lo cual que" os agradeceríamos hicierais al final de la estancia, y así, dejada en foro unos 15 días mas o menos, el que quisiere, guardaríala, entre aquellos tesoros preciados que vieron un día la luz en este foro de nuestros desvelos( nunca mejor dicho, ricuras, que nos tenéis como en la copla: en vela).

Es gracia que solicita de ustedes, deseando Dios guarde sus vidas muchos años, su atenta corresponsal:

Alena.


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Querida Alena: Te respondo por mí, pero imagino que Gaviola dirá lo mismo. Tu propuesta me suena como cuando una de las profesoras más exigentes en el Normal me decía: "alumna Cobas: tiene 10".

Graciassssss y un abrazo enorme de

Cati

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Lindo texto fabulado, Cati. Alegoría de muchas gentes que se sienten un país... Me gustó. Imágenes muy bellas.

Dani

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Creo que es una idea estupenda Alena. Y espero que Doña Cati y Doña Gaviola, lo recopilen y lo dejen en archivos lo más pronto posible.
Será un verdadero placer poder bajarlo y guardarlo entre tantas
cosas bellas, como las que muchos tenemos atesoradas.

Besos a las tres.

Issa

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Puro disfrute, querida cati, con estos textos que nos están dejando,Soco y tú. Deliciosos de verdad, y ya ves, también apoyo lo que comenta Alena, será estupendo poder tenerlos todos juntos y guardarlos en el cajón de las cosas lindas.

Besos

Isssa

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Sí, Cati, sería una idea fantástica tener todos estos textos reunidos. Qué buenos momentos nos haces pasar. Y tu manera de "decir las cosas" lo hace tan natural, tan cercano, que parece que también somos testigos reales de todo.

Abrazos,

Pilar


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Un cuento hermoso y tierno, Cati, lleno de magas palabras, me ha
gustado mucho. Saludos

lola

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Déjame que te diga, querida amiga, Caticuentos, que me ha sabido a gloria esta historia tan bien contada.

Un besote.

MªÁngeles

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A Índices

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TERCER DIA. Anoche fue El Viejo Almacén y las emociones de compartir algunas horas más arañadas al tiempo..

Fecha:  jue mar 24, 2005  4:14 am.  Mensaje 211258.

Asunto:  NOCHE DE TANGOS EN EL VIEJO ALMACÉN. CasiCrónica

NOCHE DE TANGOS EN EL VIEJO ALMACÉN

Eran casi las diez en punto más o menos, -cuarto de hora arriba o abajo, que en estas ocasiones la puntualidad es enojosa-, cuando los zapatos bicolor comenzaron a torturar las tablas. Algunos palmos por encima de los zapatos, unos destellos emancipados dibujaban, pelo a pelo, una cabellera apelmazada en brillantina. Entre los zapatos y los pelos la nada más absoluta, la oscuridad más rotunda, la negritud transparente.

Delante de mí, la voz de nuestra Cati titubea:

-¿Vos no creés que esto es cosa de Alena[7] y sus Teatrerías, Gavi?

-Pues, así visto, y teniendo en cuenta que solamente en las Teatrerías de semejante pedazo de Escribidora pueden desmandarse unos zapatos de tal guisa, pudiera ser, sí señor…

-Y la “brillantina”, Gavi, ¿vos también ves que está colgando cabecitas contra el muro frontal del escenario?

-Ay, Cati, que no quisiera yo verme metida en loquerías… pero también a mí me faltan cuerpos entre los zapatos y la brillantina.

-¿Y los chicos, Gavi?

-El mío no sé. Lo único que siento es su mano en la mía, como cuando empezamos el tonteo. ¿Y el tuyo?

-No debe estar lejos, Gavi, porque conozco bien el sonido de la palma de sus manos cuando jalea su locura por el tango. Si ponés atención escucharás su aliento.

-¡Ah, mira ahora los sombreros bailando esa milonga! Me gustaría saber quién ha diseñado esta noche tan rotunda.

-Pues tú lo has dicho, Cati, o ha sido Alena o alguien parecido. Claro que tampoco tú te andas muy en tus cabales…

-¿Por qué decís eso?

-Pues verás que eso de decirme que, cuando estábamos tomando el té, apagaste el ordenador para que yo no saltara de nuevo a dentro y desapareciera detrás de la pantalla es algo como para ir reservando psiquiatra…

-…

-¿Estás ahí?