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GRAN
CRÓNICA DE IDA Y VUELTA EN BUENOS AIRES
(Gacetilla de un encuentro ultramarino)
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CASI-CRÓNICAS
Por M@ Socorro Mármol Brís
(Gaviola de Aznaitín) |
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CATI-CRÓNICAS
Por
Cati Cobas |
PREFACIO
Gaviola, la CasiCronista de esta Gacetilla, por
más señas Escribidora del Foro Internacional <SENSIBILIDADES>,
andaba por entonces en intrigas con Cati-Cobas, una CatiCronista
Bonaerense cuya pluma nada tiene que envidiar a los mejores
cronistas de cualquier parte del mundo.
Tiene la
CatiCronista una manera tal de
contar de su Ciudad que bien debieran cuidarla las más conspicuas
autoridades turísticas del País, teniendo en cuenta que fue su pluma
la que arrastró a Gaviola a hacer maletas (o valijas si ustedes así
lo quieren), tomar un avión, cruzar el Atlántico y plantarse en
Buenos Aires para comprobar in situ las patrañuelas de Cati
y, de paso, poder estrujar a escritora de riqueza literaria tan
peculiar.
No se imaginaba Gaviola enfrentarse al arco iris de emociones que le
esperaba. Y como los escribidores lo arreglamos todo a golpe
de papel y lápiz, ambas dos, Caty y Gaviola, Gaviola y Caty, para
evitar enojosas emociones, se echaron a no-decirse de palabra todo
lo que habían pensado decir; pero siguieron enviando cada día su
croniquilla del encuentro al Espacio Literario del Foro
Sensibilidades, (que para algo es la alacena internacional de
nuestras cotidianas plumas). Sólo que esta vez las Cati-Crónicas
se convirtieron en un dialogo entrelineado con las Casi-Crónicas
con las que Gaviola intentaba hablarle de las emociones del
encuentro en Buenos Aires.
Bien
pensado, así debieron nacer los cantes de ida y vuelta, porque, lo
que empezó sin intención alguna de alargarse, se ha convertido en un
ir y venir de mensajes, a través de nuestro Foro Literario, en cuyo
cruce han intervenido Escribidoras del Foro, de pluma
no menos acertada y certera, ‑que, ustedes perdonen, tiene muy
distinto significado y significante-, y de cuya riqueza podrán tener
noticia si leen los comentarios que a nuestras
Cati-Casi-Crónicas han hecho.
Visto lo visto, y debidamente incitadas
por esa Escribidora que ha hecho escuela con sus Teatrerías,
-nuestra Alena Collar por más señas- ambas C-Cronistas
hemos decidido reunir nuestro intercambio de emociones en este
cuadernillo que hoy os ofrecemos.
-Señoras…
-Señores…
-Autoridades (en letras y de las otras
si es que las hay…)
-Para todos ustedes…
-Ejem…
CASI-CATI-CRÓNICAS DE APENAS CINCO DÍAS
Mensaje 210988
Los Minguillos
de Mágina,
las Anjanas
y las Ojáncanas
ó los anchimallen
mapuches,
y otros duendes, han hecho que, en este Hotel, me "arrienden" un
aparato al que, amén de no funcionarle la "arroba", tener
teclado americano, no encontrarle la tecla de borrar, y dos o
tres cosillas más sin importancia (suelta unos calambrazos que
me ha hecho jurar en paquistaní), casi-vale para casi-escribir
alguna que otra casi-crónica de este viajecito.
Gaviola
en Buenos Aires |
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PRIMER DÍA.
Fecha: lun. mar 21, 2005
6:08 am.
Asunto:
UNA MAMÁ TAN ARGENTINA Casi-Crónica

UNA MAMÁ TAN
ARGENTINA
(Casi-Crónica)
Por Gaviola
Buenos Aires sigue siendo grande. Es, sobre todo, grande. Dicen que,
cuando pasado el tiempo, se vuelve a un lugar, todo se hace más
pequeño; como si los paisajes hubieran mermado. Pero Buenos Aires
sigue siendo tanto o más grande de lo que era hace nueve años. Son
grandes sus avenidas; son inmensos los palos-borrachos (chorizáis)
que ocupan con sus abundancias los espacios urbanos; el Obelisco,
los viejos edificios coloniales, los parques, los celajes del cielo,
los barrios, los tiempos para recorrerlos… todo, absolutamente todo
es grande en Buenos Aires. Hasta el pequeño "Caminito"resulta, si no
grande, al menos abundante en colores, olor a pachuli y gente que
parece girar sobre si misma, como si toda la calle fuera una única
baldosa inmensa dónde se sueñan idas y venidas con pasos de tango
que vuelven una y otra vez sobre sí mismos.
Para defenderme del
desamparo que siempre me acomete en mitad de semejantes
anchuras, me he refugiado en la invitación que nuestra "Cati-Crónista"
me hizo para tomar el té en su casa. -"Es pequeña"- me dijo,
como si conociera de antemano mis estupores ante las enormidades o
como si temiera que no acabara de llegar el momento para nuestro
encuentro en carne mortal y hubiera que buscarle un lugar en que
guardarlo.
A fuer de sincera
tengo que decir que, después de pasar horas en
aquella casa, aún no podría hablar de sus dimensiones. No sé si la
casa es realmente pequeña o si, por el contrario, todo en ella es
demasiado grande: el calor de esa familia, el pastel de limón recién
salido del horno, con una montaña de merengue por encima, las
discretas apariciones y desapariciones de los hijos, consumiendo el
tiempo justo para saludar a los extraños desde unos ojos llenos de
enormidades adolescentes.
Todo se sucedía con
la precipitación propia de quien quiere apurarle
al tiempo sus pequeñeces, -porque lo único pequeño, en cualquier
parte del mundo, es el tiempo-, y, cuando ya creía que mi capacidad
de turbación se agotaba, nuestra Cati ha abierto aún más su sonrisa
de dimensiones inacabables y me ha dicho:
-Ésta es mi Mamá.
La Mamá de nuestra
Cati es muy, muy anciana, con una ancianidad tan grande como esta
Ciudad. Tiene unos ojos tan enormes como el espacio del largo tiempo
que ha tenido que mirar, y son precisamente esos ojos los encargados
de alargar mutismos en animación continua.
Tiene una
impaciencia grande, que lucha por ponerle movimiento al silencio en
que la dejó sumida una mala subida de sangre agrandada en coágulos
más anchos que sus ya ancianas venas. Tiene una historia grande: fue
de las pioneras que abordaron los libros de una Universidad
demasiado pequeña entonces como para darle cabida a las mujeres.
Tiene una inmensa memoria de los correteos juveniles de"las
muchachas" –como parece que ella llama a sus viejas compañeras de
colegio, la mayoría de ellas impedidas para recorrer incluso el
pasillo de su casa o ya desaparecidas-, aquellas hijas y nietas de
españoles que aventaban ausencias de emigraciones inciertas desde
más allá del inmenso Océano. Tiene, en fin, una vida tan grande, que
en ella caben dos siglos de recuerdos colocados sobre el aparador en
marquitos de madera.
Esta Mamá argentina,
paralítica de músculo –que no de ojos que todo lo dicen- me ha hecho
recordar en su silencio forzoso a mi vieja madre, desaparecida hace
tanto tiempo ya, y que no acaba de
desaparecerme en mis añoranzas de muñeca abandonada.
Viendo esta Mamá tan
Argentina, (no tanto por haber nacido en esta tierra inmensa como
por el color de plata que adquieren las madres viejas), no he podido
por menos que pensar que, en cualquier país del Mundo, por muy
pequeño que sea, cuando se habla de madres, se habla de magnitudes
inabarcables en un solo abrazo.
Cuando me iba, la
Mamá Argentina ha intentado modular su nombre a duras penas:
-¡Aurora!
Y su cara de plata,
en la penumbra de la tarde-noche, se parecía
realmente a un amanecer de los olvidos que rodean los ojos glaucos
de
todas las madres viejas del mundo.
Como he podido, he
acomodado mi emoción sin limites en los mínimos huecos que iban
quedando entre tanta grandeza.
Y ella, me ha besado,
como si fuera su antigua muñeca de trapo
aquella de los inmensos ojos siempre abiertos, rodeados de pestañas
dibujadas a mano con pulso tembloroso.
Gaviola
Buenos Aires. 20.5.2005
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EL FORO SE PRONUNCIA: comentarios de los Escritores del Foro a
A
UNA MAMÁ MUY ARGENTINA.
Gratitudes
Pues mis agradecimientos a Cati, Carmen, Andrea,
Lola, Pilar, Sary y Marila por vuestra lectura y comentarios. Estoy
que me caigo de sueño pues hoy no he dormido más de 5 horas, pero
cada vez me doy más cuenta de que participar en el Foro me da ánimos
para escribir y crear algo cada día. Besos
Gaviola con antifaz
* * *
Y AQUÍ VUESTROS
COMENTARIOS
Querida
Gaviola:
Acabo de
levantarme y encontrar tu texto-crónica homenaje a mi mamá,
en el que compartís con todos nosotros las
emociones de tu visita,
me ha
hecho muy feliz. Para mi familia y para mí fue un recuerdo
entrañable y también inolvidable el del día de
ayer, con esos
señores
tan "paquetes" que nos vinieron a visitar gracias a
Sensibilidades. El más enorme de los "achuchones"
para los dos.
Nota:
conste que en las comillas hay un argentinismo y un
españolismo, para hacer equilibrio. Gracias
Socorro, de verdad, por
esa
sensibilidad y delicadeza, tan particulares, que te acompañan.
Cati
Cobas
* * *
Gaviola, !Que belleza
de grandeza tiene tu alma! Solamente un alma noble es capaz de ver
tanta grandeza donde la hay y sabe disfrutar de la mirada plateada
de una madre. Todo lo que narras es
verdaderamente hermoso. Siento
una envidia sana. Me Hubiera
encantado presenciar ese
encuentro con Cati y su hogar. Me lo viví
con alegría en mi corazón.
Conozco bastante esa bella ciudad de
Buenos Aires. Tengo grandes
amigos allí, y tienes razón, es grande y grandiosa.
Un abrazo,
Carmen Amaralis
* * *
Tu delicadeza y tu
gran sensibilidad, Socorro, se reflejan en cada una de tus
palabras. Siempre me gusta esa
manera tan tuya de expresar sentimientos tan, tan grandes y
sin
sensiblerías.
Besos
Andrea
* * *
Un bello homenaje a una ciudad
y a una familia, Socorro, ha sido
muy emocionante leerlo.
Saludos
lola
* * *
Gracias Gavi, por
hacernos participar con tu texto en esas
experiencias todo sentimiento.
Me he sentido ahí por la manera que
tienes de escribir, que nos
haces participantes de lo que estás
viviendo.
Abrazos,
Pilar
* * *
Muy hermoso Gaviola, y
como siempre lleno de sentimiento. En general me ha gustado mucho
aunque te sugiero revisar las idas y venidas en el
caminito, ya se que quieres
sugerir el movimiento del tango pero uno
se marea un poco con tantas
vueltas (o al menos yo).Muy emotivo el
final.
Con afecto
Sary
* * *
¡Madre mía! si con un
un aparato de esa guisa, usted es capaz de
hilvanar estas
maravillas, no sé qué podría hacer si todo estuviera
funcionando a la
perfección.
He sentido envidia
cochina, sí señora, ¡cochina!, de ese mano a
mano y mirar los ojos,
que habéis tenido.
Excelente casi-crónica,
yo diría que de casi, nada.
Me he sentido ahí en
ese salón y disfrutando de la compañía también.
Besos sevillanos para
ellos y para ti.
Marila.
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A Índices
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| Fecha: lun. mar. 21, 2005
6:08 am
Asunto:
LA VISITA DE LA MÁGICA
SEÑORA – Cati-Crónica
Mensaje 211031
LA VISITA DE
LA MÁGICA SEÑORA
(Caticrónica)
Por Cati
Cobas
Mi Buenos Aires recibió a Gaviola/ Socorro con lluvia
pertinaz y cielos grises. Pero la Mágica Señora de la Sierra Mágina
que voló muchos kilómetros -porque un recorrido por mi tierra
incluía, además de los Glaciares y las cataratas del Iguazú, un
encuentro con la que suscribe-resolvió ignorar el agua y el viento y
decretó que mi Buenos Aires tenía cielos azules y un escenario
extenso como nuestra llanura. Resolvió además, y por suerte, aceptar
mi invitación a tomar el té y dispuso de la tarde de ayer para así
hacerlo.
A las Señoras Mágicas no se les discute, se las acata,
porque tienen señorío para disponer. Y menos aún lo hace una señora
silvestre y común como es mi caso. Por lo tanto, mi familia en pleno
se dispuso, ayer domingo, a recibirla junto a su cónyuge (que
tampoco se atreve a contradecir sus visiteros designios, ya que es
sabido que las Mágicas Señorasgozan de la aprobación de los
Españoles Caballeros).
Sabrán ustedes que no sólo fue un encuentro mágico: fue
delicioso. Tenerla sentada frente a mí, corporizada, luego de
imaginarla en el Chat del Foro y pensar que venía de mi otra añorada
tierra: la de mis raíces fue como atar nudos desatados, cerrar
círculos, recibir extraños mensajes de la vida. Escuchar sus
observaciones, mirarla a los ojos ha sido tan hermoso que no puedo
dejar de compartirlo.
Mientras los chicos la escuchaban, ojazos asombrados, y
los maridos procuraban poner el mundo en orden, la Señora Mágica y
yo desgranábamos historias con batas de cola, lunares, castañuelas y
tangos y milongas, tomábamos té e imaginábamos, sin decirlo,
nuestras vidas, con esa sensación indescriptible de estar en
presencia de alguien muy, pero muy cercano, no de alguien a quien
uno encuentra por primera vez.
Mi madre, mientras tanto, contemplaba en silencio la
escena y, seguramente pensaba cuánto tiempo había transcurrido entre
el momento en que ella buscaba emisoras radiales con la galena y
esta época en que la gente hacía amigos tan entrañables a partir de
una computadora. Mi madre, que también solía tener sus magias,
resolvió adoptarla y regalarle, en prenda, un beso enorme y su
nombre pronunciado con orgullo y dificultad: ¡Aurora! Ella, que fue
siempre muy inteligente, comprendió en seguida que los visitantes
merecían el honor de tamaño esfuerzo y les dio lo poco que puede
expresar con su voz tan añorada por mí.
Fue una tarde inolvidable. Hasta nos permitimos saludar
a los responsables primigenios del encuentro por el mismo objeto
casi tan mágico como la visitante: nuestra computadora. Así
transcurrieron las horas sin que se sintieran, hasta que llegó a su
fin el encuentro en una tarde-noche, como ella dice, del día
antesala del otoño por estos lares.
La Señora de Mágina decretó que su presencia debía tener
un testimonio vivo en nuestra casa, así que nos ha enviado una
palmera que, desde hoy, preside nuestra sala. La primera vez que la
vi pensé en América, pero luego advertí que también en Andalucía
debía haber palmeras, de modo que anuncio oficialmente el bautismo
de mi nueva y
verde compañera. Se llamará: Gaviola y me hará pensar que los
sortilegios existen y que de la pantalla de mi ordenador pueden
surgir, de repente, seres tan entrañables como nuestra visitante de
la víspera.
Cati
Cobas
Nota de la que suscribe:
La Mágica Señora resolvió, además, ver lo bueno de mi tierra (es una
señora muy prudente y optimista) y paseó sus serranos ojos por
aceras rotas y muros descascarados como si estuviera mirando el
mejor museo madrileño. Recorrió, junto a su Jesús propio, las calles
de San Telmo y se conmovió con el mercadillo en el que se venden los
despojos de muchas casas sacudidas por la crisis. Y es tan mágica
que resolvió en un tris que todo irá mejor por aquí en poco tiempo,
porque así se lo informaron los taxistas de mi tierra y, según ella,
no hay en este orbe mejores observadores de la realidad económica
que estos señores que cruzan raudos la ciudad en sus coches negros y
amarillos.
Y yo le he creído a pie juntillas que mi patria verá
otra vez días de gloria, ya que es de todos conocido que las Mágicas
Señoras de la Sierra saben de los humanos muchas cosas que ellos
mismos ignoran.
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EL
FORO SE PRONUNCIA…
AGRADECIMIENTOS
211390 del 25/3/05
Muchísimas gracias a
Lola, Socorro, Alena, Rosa, Marila, Pilar,Sary e Issa por
acompañarnos en estos textos a dúo. Para nosotras es una gran
alegría que les gusten. Un abrazo para todas.
Cati Cobas
***
Y AQUÍ, SUS COMENTARIOS
Estupenda y emotiva
crónica, Cati, ya veo que hubo emoción y
buena armonía,
gracias
por contárnoslo. Saludos
Lola
***
Como
decíamos ayer, CatiAmor, hay que hacer literatura de cualquier
cosa; y a fe que
tú la haces. Si a ello unimos la "magiquez" que me
atribuyes, me siento
gratificada leyendo esta nueva crónica tuya. Me
pregunto cómo es posible que no
te hayas metido en el lío de escribir poemas cuando toda tu vida
-ahora lo he visto con estos ojitos que se
ha de comer la tierra- es un
aguafuerte poético preñado de lirismo.
Tendremos
que empeñarnos en ello este año.
Gracias;
siempre gracias.
Y,
mañana, tangos...
GaviolaMilonguera
***
Buenas
y divertidas, además de entrañables, crónicas a dúo estáis haciendo,
Cativiola o Gavicat...Como gustéis.
Y yo que lo disfruto.
Alena.
***
Preciosa y entrañable crónica la tuya, Cati, desde el corazón, el
lugar desde el cual las palabras escritas tienen el dibujo del
sentimiento.
Besos
Rosa
***
Esto es más de lo que se puede digerir. Primero, la mini-crónica de
esa GavioTA voladora, y ahora se deja usted caer con esta
Caticrónica.
Esto que escribes es de esas cosas que te reblandecen el corazón y
estoy segura que si la señora mágica dice, que todo va a ir mucho
mejor, seguro que así será, cualquiera le lleva la contraria. En
serio, me ha encantado la forma con la que nos cuentas el encuentro.
Gracias Cati y besos sevillanos para ti y los tuyos, que ya parece
son conocidos. LLevan aromas de azahar.
Marila.
***
Cati, una crónica excelente, como todas las tuyas, con esa
sensibilidad y cariño con que sabes adornarlas. Gracias por
compartir todas estas experiencias y anécdotas.
Abrazos
Pilar
***
Emocionante,
de humor tierno y afecto verdadero. Me ha encantado.
Saludos
Sary
***
Pues verá usted Doña Cati: me resulta tan dulce y entrañable su
Caticrónica, y me emociona y me causa una envidia tremenda, ¡para
qué negarlo! Jejeje ¿Y dice usted que Doña Gaviola decreta? No, eso
es imposible, si la señora Mágica ni sabe de eso...
Enorme placer leer estas delicias.
Besos
Issa
***
Entre tú y la señora mágica, llevo leyendo vuestras andanzas desde
las siete de la mañana. Todo, todo y todo me gusta de lo que ambas
contáis. Me he remontado hasta esta crónica para daros las gracias a
las dos por vuestras sensaciones que vibran tan positivas.Venía
emborrachá de la Galicia de meigas y albariño, la semana santa de mi
Andalucía más querida, y mi Castilla más serena... la patria del
tango no contaba con ella, pero habéis logrado que entre saetas,
música celta, el más sobrio de los silencios y el colofón tanguero,
emocionarme del todo.
Un beso gigante para las dos.
Mª Ángeles
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A Índices
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SEGUNDO DÍA Fecha:
23.3.2005
Asunto:
TANGOS PARA TURISTAS
SOLITARIOS.
(TEMPORAL DE PONIENTE)
Casi-Crónica de
Gaviola
Mensaje Nº 211062
Ayer
fue Caminito, La Boca, y el famélico Sur frente al ampuloso Norte de
Puerto Madero y sus abundancias. Gaviola se entretuvo en
populacherías y, de madrugada, escribió este "Mixto" con su
pensamiento habitado por Lola.
Para ella y para
todos...
TANGOS...
PARA
TURISTAS SOLITARIOS
Por Gaviola
La “Boca” tiene aromas de desembocadura de riachuelo famélico, y
bullas de gentío de paso. Llegar a la entrada de “Caminito” es
sumergirse en el desagüe de todo lo posible y lo imposible. En
apenas una “cuadra” cabe todo el fragor del mundo y todas las penas
del olvido.
Irracional oleaje en
desaliento
rompe en fragor de
impotencia salvaje
sobre la roca herida
de un desamor rebelde y
obstinado.
En las escalerillas del
monumento de piedra que preside ese ensanche, una pareja
oportunista, ataviada a lo “gardel” desarrapado, exhibe tangos para
turistas, e invita a los incautos a marcarse algunos pasos bajo el
sombrero prestado por el engominado actor callejero, o envuelta en
la bufanda de falso marabú de la pebeta. Quizá, en este lugar de
Buenos Aires, todas las mujeres se llamen “Malena”, -pienso con
tópica mentalidad de turista en faralaes.
Ay, este amor, sin olas de
ida y vuelta,
qué doloroso temporal
inútil,
qué lúgubre sonar de
caracolas.
Una turista solitaria,
triste y anónima, sale del corro de “miradores” y se arroja en los
brazos del coyuntural bailarín barriobajero, dejándose doblar junto
a sus piernas agresivas y tangueras, mientras siente que dos brazos
urgentes la agarran y la apresan en un círculo de olores macho.
Cierra los ojos y recuerda… allá lejos, en su tierra blanda y
verde…, junto al mar…, hace ya tanto tiempo… Fue antes del desamor…
Ya no importa la arista de
la roca
donde quiebra en porfías
la dolorosa espuma
enamorada.
Solamente el recuerdo de sus
brazos
y un torbellino brotado de
aquel beso…
La turista se
aferra al bailarín eventual mientras la mujer vestida de
pebeta pasa el sombrero, y nosotros
echamos unos pesos al desgaire y aplaudimos la entrega fugaz y
callejera de la turista anónima.
Gaviola
22.3.2005
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EL
FORO SE PRONUNCIA… Y
aquí vuestras respuestas y comentarios.
211063.
Fantástico, Gaviola, me lo viví
prosa a prosa, verso a verso. Vivo y
tenaz como el tango, y en los
brazos la triste melancolía del bandoleón
callejero.
Gracias,
Carmen Amaralis
mar 3/22/2005
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211067 .
Me ha emocionado,
Socorro, este texto tan bello que me dedicas, las
partes en poesía son realmente
sugerentes y la prosa muy colorida,
llena de imágenes que prenden
al lector y bellos matices...
Gracias , amiga, por mandarme
un recuerdito desde el otro lado del
mar.
Saludos.
Lola
mar 3/22/2005
211068.
Socorro: Tu visión de mi Caminito y la estampa que narrás acompañada
de tus versos me hacen contemplar mi ciudad con una mirada
absolutamente nueva. Me gustó mucho leerte y comprobar que tu visión
poética y humana de los hechos cobra una imagen muy especial
inspirada por este cielo que en estos días compartimos, vos, por
Florida y yo por aquí, con el corazón mirando al Sur.
Cati
mar
3/22/2005
211075
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Se nota que el aceite de Sierra Mágina extiende su delicada
fragancia sobre quien lo degustó a placer.
manolo
mar 3/22/2005
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211079 Gaviola en versión bonaerense... Tus realidades que siempre
hay que leer entre-lineadamente... Buena cronista eres...
Alena.
P.D. (Recuerdos a la memoria de Gardél)....
mar 3/22/2005
* * *
211095 Más allá de las sensaciones que me ha transmitido tu mixto,
Gaviola (que han sido muchas), me maravilla la manera con que
alargas el tiempo lejos de España...¿es que allí el reloj tiene más
horas?. Por Dios, que a todo lo que aspiras con tus ojos (los de
dentro y los defuera) tus manos deben de arañar tiempo al tiempo
para dejarnos tu propia crónica bonaerense: delicada, sensible,
puntual... en ese tango -por cierto que seguramente, Malena será un
nombre de tango sólo aquí-.Un placer leerte, Gaviola.
Un abrazo
Rosa
PD - Si por algún casual, los relojes de allí tienen más horas, por
favor, trae uno que me
vendrá muy bien. (digo)
3/22/2005
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211099 Estupenda crónica, GavioTA. La he sentido y hasta puedo
asegurarte que he oído la melodía del bandoleón como música de
fondo. ¿Y si pruebas a ser la reportera más dicharrachera? Tienes
unas dotes excelentes. Venga, aquí tienes un manojo de besos
sevillanos.
Marila.
mar 3/22/2005
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211126
Y me pregunto: ¿pero cómo hace Socorro para escribir
maravillas incluso en momentos libres de su viaje? (y también para
comentar textos) besos
Andrea
mar 3/22/2005
* * *
211215
¿Y la turista anónima sería Doña Gaviola? Bello texto mixto, me
encantó Gaviolita. ¡Pero que envidia me das!
Besos
Issa
mié 3/23/2005
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Encantador mixto (jamón del bueno y queso suave :-))) Esas tierras
tienen algo especial y el tango engancha, aunque quizás más a los
europeos que a ellos mismos.
Besos
Victoria
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Que dotes de observadora tienes, Gavi. Y que bien lo transmites en
tus palabras. Gracias por compartir tanto con nosotros.
Verdaderamente has tenido un viaje rico en experiencias.
Abrazos,
Pilar
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A Índices
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Fecha: jue mar 24, 2005
6:08 am
Asunto:
LA EXTRAÑA HISTORIA DE LA MUJER-ÁRBOL (Caticuento)
Mensaje 211311
Queridos
amigos: hubiera querido volver a corregir este texto, pero hoy es
feriado y mis hijos me suplican por la computadora.
Se
los dejo, como complemento del texto de Socorro sobre el Viejo
Almacén.
Pido
perdón por no comentar a otros, pero si a las 16.00 no entrego la
compu a mis vástagos, me talarán.
Besos.
Cati
LA
EXTRAÑA HISTORIA DE LA MUJER-ÁRBOL
(Caticuento)
Cuentan que hubo una vez en Buenos Aires una extraña
mujer-árbol con copa de seibo y raíces de almendro. Por un extraño
encantamiento, mientras las ramas se estiraban alto, en busca del
cielo azul celeste, el fin de las largas, larguísimas raíces estaba
al otro lado del mar, muy, muy lejos, allá, por el Mediterráneo.
Sucede que nuestra mujer árbol fue amamantada al compás
de pasodobles y milongas, tangos, zarzuelas, boleros y chamamés,
zamba y muñeiras, por lo que nunca supo a quién hacerle caso: si a
su copa de follaje frondoso y verde, como los vastos campos que la
albergaban, o a sus raíces, que le hablaban de una tierra salobre,
pétrea, marina y desconocida. Pasó su vida sin poder resolver ese
dilema. Preguntándose cuál era su verdad y buscando con ansia una
respuesta, pues vivía con la terrible sensación de ser de dos sitios
y ninguno. La eterna duda: ¿debía florecer en sangre roja o en
blanco marino y transparente? Cuando creció, recibió amor y compañía
de un hombre-árbol que dudaba entre su copa de ombú y sus raíces de
álamo y olivo. Unieron sus sombras y vivieron lo mejor que pudieron,
pero siempre perseguidos por esas imperiosas preguntas que
cada tanto los acosaban, sobre todo a la mujer. Ya se sabe que los
hombres, aunque sean hombres- árbol, se conforman, en muchos casos,
más fácil con su suerte.
Un día, un muy buen
día, se les apareció una señora que dijo ser: La Mágica Señora de la
Sierra Mágina, aclaró entonces que esa Sierra pertenecía al mismo
territorio donde se encontraban las raíces de la mujer- árbol; dijo
además que venía a resolver, y para siempre, el intríngulis de
nuestra protagonista con copa de seibo y raíces
almendradas. No se trataba de cualquier señora, ésta era muy
convincente y segura de sí misma. Su aplomo y señorío eran palpables
y además, la acompañaba un caballero que hacía juego con las dotes
de su dama.
La mujer-árbol, incrédula, pensó que las magias eran
sólo para niños o para que las escritoras inglesas se volviesen
archiricas con ellas. Mas la Señora Mágica estaba absolutamente
convencida y le obsequió a la mujer- árbol una mariquita rojinegra
que, según la Señora, tenía poderes poderosos y encantados. El tal
coleóptero era una reducción del traje favorito de la magna dama, ya
que las señoras de Mágina se visten de farales y lunares, y sería el
encargado de obrar los sortilegios.
Como estamos hablando de una mujer-árbol, podréis
imaginaros que la mariquita se albergó muy cómoda en ella, hasta que
sucedió algo inverosímil: nuestra protagonista se encontró de pronto
en un sitio muy oscuro, rodeada de japoneses y venezolanos, sentada
junto a la Señora, su caballero y el hombre ombú-álamo-olivo.
Comenzó a sonar el bandoneón con los más hermosos acordes de tango
que pudo escucharse vez alguna, y, mientras nuestra mujer se dejaba
acunar por esa música, pudo observar a la Señora de Mágina y a su
Caballero entonando los tangos mejor de lo que ella misma lo hacía.
Sintió ella entonces, que los hombres pueden ser de todas partes, y
que no había que preguntarse tanto por qué sucedían ciertas cosas o
la causa de tener las raíces allende los mares.
No se sabrá nunca si fue la visita, la mariquita, o, quizás, la
presencia de un sombrero y unos zapatos que bailaban solos la
milonga, pero nuestra mujer-árbol continuó sus días floreciendo
sabiamente con rojas flores de almendro e insólitas flores de seibo,
blancas como la espuma del mar.
Cati
CobasTango |
Lolita
Torres |
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EL
FORO SE PRONUNCIA…
AGRADECIMIENTOS
Queridos todos:
Me produce mucha alegría que les haya gustado mi historia acunada
por el bandoneón y originada en la visita de Socorro y esposo.
A: Justi, Socorro, Alena, Dani, issa, Pilar, Lola y Ángeles: un
gracias enorme y reconocido.
Cati Cobas
Y AQUÍ, SUS COMENTARIOS
Es precioso, Cati. Yo me he sentido así a veces, supongo que porque
quiero tanto al lugar donde nací como al que me acogió cuando era
una niña, y no sabes muy bien de dónde sentirte. Ahora se que mis
raíces son de las tierras del Norte, pero mi corazón es
Mediterráneo.
Un abrazo.
Justi.
***
Pues, en habiendo llegado hasta aquí, (me refiero hasta este
cuento y no hasta esta Tierra), no puedo por menos que recordar lo
que es trasladarse de un sitio a otro (me refiero a esta Tierra; no
a este cuento), y, en esos traslados, creer que te dejas atrás parte
de tu estructura. Tengo yo escrito un cuento antiguo que habla de
todas las casas en las que viví y de cómo me iba dejando en cada una
de ellas tanta pena que, un día, se me acabó la pena y creí que ya
no tendría fuerzas para salir y entrar en otra casa distinta. Y, a
pesar de todo, había dejado de sentirme desgraciada. Entonces
comprendí que la pena o la alegría no está en el lugar que habitas,
ni en la maleta que llevas contigo en cada viaje cargada con los
restos de tus recuerdos. Tu casa, tu Tierra, tu País eres tú misma y
los recuerdos que hayas ido seleccionando y guardando como pañolitos
recién planchados.
Y, personalizando este viaje, -que tal parece que ninguna de
las dos queramos evitar esa personificación-, no soy yo la que he
traído nada; eres tú que, por fin, te has atrevido a vaciar armarios
para ponerlos en orden, ¿no te parece?
Besos y hasta mañana.
GaviolaCaracol (con casa acuestas)
***
Pues, siendo las tres treinta de la mañana, hora de España, y
habiendo llegado hasta aquí (a este cuento, no a esa tierra),una se
pregunta si no se os ocurrirá tener la buena idea de recopilar en
formato word las sucesivas crónicas y contra-crónicas que habéis ido
pergeñando para deleite de la audiencia, que me da que ha sido
tumultuosa y tumultuaria, y la ponéis en archivos de este santísimo
forito, a fin de que el usuario o usuaria que lo desee pueda guardar
con donosura y contento la CRÓNICA GENERAL DE BUENOS AIRES (título
que os regalo, si os place)de Cati-Gaviola, o Gaviola-Cati, que
tanto monta.
"Lo cual que" os agradeceríamos hicierais al final de la estancia, y
así, dejada en foro unos 15 días mas o menos, el que quisiere,
guardaríala, entre aquellos tesoros preciados que vieron un día la
luz en este foro de nuestros desvelos( nunca mejor dicho, ricuras,
que nos tenéis como en la copla: en vela).
Es gracia que solicita de ustedes, deseando Dios guarde sus vidas
muchos años, su atenta corresponsal:
Alena.
***
Querida Alena: Te respondo por mí, pero imagino que Gaviola dirá lo
mismo. Tu propuesta me suena como cuando una de las profesoras más
exigentes en el Normal me decía: "alumna Cobas: tiene 10".
Graciassssss y un abrazo enorme de
Cati
***
Lindo texto fabulado,
Cati. Alegoría de muchas gentes que se sienten
un país... Me gustó.
Imágenes muy bellas.
Dani
***
Creo que es una idea estupenda Alena. Y espero que Doña Cati y Doña
Gaviola, lo recopilen y lo dejen en archivos lo más pronto posible.
Será un verdadero placer poder bajarlo y guardarlo entre tantas
cosas bellas, como las que muchos tenemos atesoradas.
Besos a las tres.
Issa
***
Puro disfrute, querida
cati, con estos textos que nos están dejando,Soco y tú. Deliciosos
de verdad, y ya ves, también apoyo lo que
comenta Alena, será
estupendo poder tenerlos todos juntos y
guardarlos en el cajón
de las cosas lindas.
Besos
Isssa
***
Sí, Cati, sería una
idea fantástica tener todos estos textos
reunidos. Qué buenos
momentos nos haces pasar. Y tu manera de "decir
las cosas" lo hace tan
natural, tan cercano, que parece que también
somos testigos reales
de todo.
Abrazos,
Pilar
***
Un cuento hermoso y tierno, Cati, lleno de magas palabras, me ha
gustado mucho. Saludos
lola
***
Déjame que te diga, querida amiga, Caticuentos, que me ha sabido a
gloria esta historia tan bien contada.
Un besote.
MªÁngeles
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A Índices
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TERCER
DIA. Anoche
fue El Viejo Almacén y las emociones de compartir algunas horas más
arañadas al tiempo..
Fecha:
jue mar 24, 2005 4:14 am. Mensaje
211258.
Asunto:
NOCHE DE TANGOS EN EL VIEJO ALMACÉN. CasiCrónica
NOCHE DE TANGOS EN EL
VIEJO ALMACÉN
Eran casi las diez en
punto más o menos, -cuarto de hora arriba o abajo, que en estas
ocasiones la puntualidad es enojosa-, cuando los zapatos bicolor
comenzaron a torturar las tablas. Algunos palmos por encima de los
zapatos, unos destellos emancipados dibujaban, pelo a pelo, una
cabellera apelmazada en brillantina. Entre los zapatos y los pelos
la nada más absoluta, la oscuridad más rotunda, la negritud
transparente.
Delante de mí, la voz
de nuestra Cati titubea:
-¿Vos no creés que esto es cosa de
Alena
y sus Teatrerías, Gavi?
-Pues, así visto, y
teniendo en cuenta que solamente en las Teatrerías de semejante
pedazo de Escribidora pueden desmandarse unos zapatos de tal guisa,
pudiera ser, sí señor…
-Y la “brillantina”,
Gavi, ¿vos también ves que está colgando cabecitas contra el muro
frontal del escenario?
-Ay, Cati, que no
quisiera yo verme metida en loquerías… pero también a mí me faltan
cuerpos entre los zapatos y la brillantina.
-¿Y los chicos, Gavi?
-El mío no sé. Lo
único que siento es su mano en la mía, como cuando empezamos el
tonteo. ¿Y el tuyo?
-No debe estar lejos,
Gavi, porque conozco bien el sonido de la palma de sus manos cuando
jalea su locura por el tango. Si ponés atención escucharás su
aliento.
-¡Ah, mira ahora los
sombreros bailando esa milonga! Me gustaría saber quién ha diseñado
esta noche tan rotunda.
-Pues tú lo has
dicho, Cati, o ha sido Alena o alguien parecido. Claro que tampoco
tú te andas muy en tus cabales…
-¿Por qué decís eso?
-Pues verás que eso
de decirme que, cuando estábamos tomando el té, apagaste el
ordenador para que yo no saltara de nuevo a dentro y desapareciera
detrás de la pantalla es algo como para ir reservando psiquiatra…
-…
-¿Estás ahí?
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