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ATHO PERNOCTA EN CAMELOT |
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La bruma del amanecer se ha disipado. Atho divisa una posada al borde del camino. Está cerca de Camelot. Descabalga y ata su caballo a una estaca clavada cerca de la puerta. El letrero, colgado de un hierro de artesanía, chirría al moverse zarandeado por un impertinente viento de Norte. Traspasa el dintel: una estancia amplia, con fuego encendido en el lar, donde un gran puchero de comida bulle despidiendo un olor agradable, parece apacible y acogedora. Alrededor de una mesa alargada varios caballeros y alguna dama de aspecto guerrero, en agradable conversación, que interrumpen ante la entrada del forastero. Sus miradas se dirigen al caballero recién llegado, que les está dirigiendo la palabra: -Me llamo Atho, soy jázaro[1], de la estirpe de los Athórez de Jazaria, adiestrado en el conocimiento y la dimensión mágica del arte de cazar sueños de amor. Vengo de explorar territorios místicos, románticos y utópicos; perseguí y apresé visiones de amor cercanas a lo más ignoto, pero no he tenido éxito alguno; he seguido de cerca el rastro de las fantasías amorosas de hombres, mujeres, animales y vegetales; todo ha sido inútil, no puedo encontrar los amores que sustituyan a la mujer que conocí. Cansado de vagar, hace ya algún tiempo alguien se acercó a mis sueños, único lugar no explorado por mí, y, esa mujer se quedó enamorada de mi soñar. Más, se marchó. Ahora voy perdido, cansado. Antes de irse me dijo: “El amor por encontrar está en los sueños de uno mismo, no en los sueños de los demás”. Quiero encontrarla. Tal vez vuesas mercedes han visto u oído hablar de Rahika. ¿Saben algo de ella?, mañana deberé partir tras descansar en esta posada si me lo permiten. -Mi nombre es Kur, de allende los mares. Os doy la bienvenida y os invito a compartir el fuego y la bebida. Lamento no poder decir nada de esa dama que buscáis, pero aguardad; sin duda aparecerá pronto alguien que sepa algo, pues este es un importante lugar de paso. Una dama con indumentaria de caballero andante, de rostro muy blanco, se dirige a Atho: -Antes de que partáis, os digo: Esa dama no existe, sólo fue alguien que se atrevió a decir la verdad, la verdad que duele, y, quizá por eso, no se quiere conocer. Le doy la bienvenida. Soy Lady ANNA, protegida de la Vieja Luna, guerrera y dama del reino Oculto. A continuación, se levanta un caballero enjuto de rostro y mirada profunda, y, amablemente, le saluda: -Estimado Jázaro, siento no poder ayudaros, pero seguid buscando… No conozco a persona de la que habláis. Os ruego que antes de partir os quedéis un tiempo con nosotros, pues los males compartidos pesan menos… Soy Rotour, señor de Pyrenee, en el exilio. Atho se desprende de sus armas de caballero, se sienta a la mesa de los hospitalarios personajes acogidos en la posada del camino, y agradecido les dice: -Gracias dama, gracias caballeros, esperaré. Quiero mirar en el espejo que refleja la luz cernida de su compañía, para ver como se aleja de mí esta existencia arrasada por las amenazas de este largo vivir tan vacío. Gracias. Deberé contaros algo más de mi caminar: Territorios del Soñar, encuentros con los caballeros de la Tabla Redonda: chamberlanes, escanciadores, senescales, mariscales… Así, puede hacerse breve este tiempo de espera. Sabed, que no recibiréis de mí ninguna villanía, como caballero verdadero que soy. De buen grado pasaré un tiempo en este lugar en tan agradable y señorial compañía. ¡Tabernero, por favor, servid una ronda! La única mujer de la reunión es interpelada por Atho muy cortésmente: -Lady: ¿no seréis, acaso, medio hermana de la doncella del Castillo del Tablero de Ajedrez? Ella me habló que tenía una hermana muy hermosa, amiga de la Luna que reposa en la cratera del Grial, también llamada la dama de los cuadros Negros del Ajedrez, que partió en busca del "Vas Hermetis" de la alquimia, en poder del mago Merlín. Hacía por entonces, cuatro años que partió. Si es así ¡Oh hermosa dama! Decidme: ¿puede un caballero vencido partir al encuentro del Grial? -No diré más de mí, pues fui triste niña perdida, ¿una hermana? quizás ella sepa más de mí, que yo de ella, pues no la conozco. ¿Alquimia?, algo conozco por mi buen amigo Ademuz. Cinco otoños ha que dejé mi hogar… sí, demasiadas coincidencias, para ser real. Permitidme deciros esto: No creo que vos seáis caballero vencido, sino caballero rendido; luchad por lo que queréis, y lo conseguiréis. -Perdonad, Lady, bella protegida de Selene, nunca más saldrá de mi boca pregunta alguna sobre vos o sobre el pasado de su vida… si vos no lo deseáis. El más lejano de los caballeros, sentado sobre un taburete apoyado en la pared, se levanta: -Lo siento. Tarde llega mi presentación querido caballero, poco más tengo que añadir a los de mis estimados compañeros, solo que yo tampoco sé nada de la dama que mencionáis, y, como ellos, os ofrezco asiento a mi lado, si así lo deseáis. Yo soy Olef, el semielfo de los bosques de Thaly, a vuestro servicio… .-Decidme, ¿tal vez esos bosques de Thaly están situados en Britania? Yo conocí al bardo Taliesín que me habló de ese país donde el Sol nunca brilla, desde el cual el viento trae nieve; solo soles muertos se pueden encontrar. Decía que había un Castillo en Espiral, señorío de los semielfos, donde se guarda el Libro de Ballymonte escrito en la enigmática escritura ogámica. Me dijo que, las madres de los elfos guardan a sus hijos en cunas de madera de abedul, el árbol del Comienzo, que ahuyenta a los demonios. Decidme, ¿sois de allí? -Me temo que no, mi estimado Atho, en mi país brilla el sol, aunque algunos rayos no logran cruzar el frondoso y verde bosque que lo forma, no es tan umbrío como decís. No he sabido de la existencia de tal castillo hasta vuestro relato y mucho menos, que en él habitaran semielfos como yo. De todas maneras me resulta muy interesante vuestra historia, mi querido jázaro… -Siguiendo con mi experiencia, puedo deciros, que confié en las promesas de Rahika, - debo confesar que es una bruja muy bella -, que me amaría toda la vida. Empezábamos a construir nuestro puente hacia la Felicidad y cuando habíamos llegado a la mitad, se fue. Traté de pasar solo, pero me caí al río de la desesperación sin poder alcanzar la otra orilla. Al otro lado vi a una dama que, al parecer, me estaba esperando sentada en una barca para llevarme a algún destino. ¿Junto a mi amada tal vez? o ¿tal vez era una ilusión? -Parece ser que habéis tenido una vida muy interesante, caballero Atho. ¿Qué os parece si nos contáis alguna de vuestras historias? Me alegro de tener a tan noble caballero entre nosotros… Debéis olvidar los problemas, hacedme caso, yo mismo he perdido mi tierra, mi familia y mis amigos… Pero prefiero no pensar en ellos, más vale dejarlo atrás… -Bien, en una ocasión, la esposa del rey Bardun se dirigía hacia un pozo y allí vio dos mujeres que venían de las colinas de elfos -tal vez sepas de ella, caballero Olef-, trayendo una cadena de bronce. Cuando vieron que se acercaba, las mujeres desaparecieron en el pozo. Las siguió hasta allí y en la morada de los elfos descubrió algo maravilloso. Se trataba de un recipiente de cristal, cuando pronunciaban tres palabras falsas, se partía en sus manos en tres trozos y cuando pronunciaba tres verdades, se volvía a juntar. El bardo Taliesin, me interpretó la historia: " El que miente, se miente a sí mismo, y de esa manera se desintegra; por el contrario, el que dice la verdad recompone su alma. Todos se quedaron meditando sobre la historia. Tras apurar sus jarras llenas de hidromiel, le instaron a que les contara otra aventura o historia, a cuyos deseos accedió amablemente el caballero Atho. -Un día cabalgando desde el punto de la mañana hasta el anochecer, ví una tienda en una pradera, junto a una fuente. Necesitaba descansar, pues, no había dormido la noche anterior. La doncella a la que pertenecía la tienda me recibió amablemente. Era doncella del Tablero de Ajedrez y me dijo que su amigo era Dinel, un caballero de la Tabla Redonda. Cuatro doncellas, por orden de la dama, me ayudaron a quitarme la armadura. Apenas me había desprendido de ella, se acercó un caballero al galope y secuestró a la Dama del Castillo del Tablero de Ajedrez. Ella pidió socorro. Cogí el caballo, lanza, escudo y espada… Alguien traspasó la puerta y con gran desparpajo y confianza les dijo: -De nuevo debo saludaros. Quizá alguien me recuerde. Soy Tiresias, mago tebano, que, buscando una cura para mi ceguera, pernoctando en Camelot milagrosamente recobré la vista. Si alguien me pudiese explicar los sucesos acaecidos en Camelot durante mi ausencia, le estaría muy agradecido. -Saludos Tiresias. No creo haberos visto antes, pero me presentaré ahora: Soy Rotour, señor de Pyrenee en el exilio. Siempre a vuestro servicio. Por cierto… ¿sois de la Tebas griega o egipcia? Interviene también Lady Anna: -No creo conoceros, pero os brindo mi mano, soy lady Anna, os doy la bienvenida Tiresias, y como mi buen amigo Retour os muestro mi alegría por la curación. Es cierto que estas tierras desprenden magia para quien la quiere tomar. Y de paso os invito a mi reino: puesto que muchos viven aquí y se pasan el tiempo a caballo entre esta posada y la taberna de los Ciervos y en mi preciado hogar. Sed bienvenido. Siguieron conversando hasta altas horas de la noche y cada uno se recogió a sus habitaciones del piso superior a descansar. Han transcurrido tres días, Atho, al pie del lar encendido aquella mañana lluviosa les despide: -Muchas gracias por la maravillosa compañía, muchas gracias por todas las atenciones; descansado de mi andadura, debo partir, debo seguir tras aquella que más quiero. Valerosos caballeros, gentil dama Anna, que el santo Grial os proteja. Adiós. -En fin, Atho, de las estirpes de Jazaria, es una lástima que tengáis que iros ya… Pero os comprendo, el amor puede más que cien dragones. Así que partid en busca de la amada, y que tengáis un buen viaje. Pero antes, tomad esto - Retour busca en el interior de su capa y saca una especie de medallón-, es un amuleto que me dio un anciano cátaro poco antes de morir. Me ha protegido hasta ahora, y estoy convencido que hará lo mismo con vos. Hasta pronto, Siempre a vuestra disposición. Atho montó en su cabalgadura y su figura gallarda se perdió en un horizonte que teñía los caminos de amarillento oro.
NOTAS DE LA WEB MASTER: De http://es.wikipedia.org hemos extraído estos datos [1] Los jázaros o jazares (en heb., sing. «Kuzari» כוזרי, plur. «Kuzarim» כוזרים; árab., خزر; turc., sing. «Hazar», plur. Hazarlar; griego Χαζαροι; rus. Хазары; tárt., sing Xäzär, plur. Xäzärlär; pers., خزر; latín, «Gazari» o «Cosri») fueron un pueblo turco semi-nómada procedente del Asia central cuya clase dirigente se convirtió al judaísmo mayoritariamente. El nombre «jázaro» parece estar vinculado a un verbo túrquico que significa «errante» ('gezer' en turco moderno). En el siglo VII d.C., fundaron un kanato independiente en el Cáucaso Norte a orillas del Mar Caspio, donde con el paso del tiempo el judaísmo se convertiría en religión oficial. En su momento de máximo esplendor, ellos y sus tributarios controlaron buena parte de lo que hoy es el Sur de Rusia, Kazajistán occidental, Este de Ucrania, parte importante del Cáucaso (Daguestán, Azerbaiyán, Georgia,...) y Crimea. Los jázaros fueron importantes aliados del Imperio Bizantino contra el Imperio Sasánida, además de una significativa potencia regional en su momento de máximo esplendor. Emprendieron una serie de guerras, todas victoriosas, contra los califatos árabes, evitando así posiblemente la invasión de Europa Oriental. A finales del siglo X, su poder declinaría frente al Principado de Kiev, desapareciendo misteriosamente de la historia. Algunos historiadores postulan una contribución jázara a la ascendencia de los judíos ashkenazíes. Estudios genéticos actuales muestran que «el ADN del cromosoma Y judío tiende a provenir de Próximo Oriente, y... estudios que tienen en cuenta el ADN mitocondrial demuestran que las poblaciones judías están emparentadas por línea maternal con grupos no judíos vecinos». |